Descubrimiento y contexto
Un pilar de mármol conservado en el British Museum desde hace más de un siglo lleva una inscripción cuneiforme que fue descifrada a finales de 2018. Es el primer registro conocido de una disputa fronteriza y, por primera vez, menciona el concepto de no man's land.
Origen del monumento
El monolito, de unos 4.500 años, pertenece a la Mesopotamia antigua. Fue Irving Finkel, curador del Departamento de Oriente Medio, quien logró descifrar el texto que delimitaba los límites entre las ciudades‑estado beligerantes de Lagash y Umma, situadas en el sur del actual Irak.
Lagash y Umma
Lagash, cuya capital era Girsu, fue una de las ciudades‑estado más antiguas de Sumer, ubicada en lo que hoy es Tell al‑Hiba, al noroeste de la confluencia del Éufrates y el Tigris. Contaba con 17 ciudades importantes, ocho capitales de distrito y al menos 40 aldeas.
Umma, al noroeste de Lagash (actual Tell Yoja), también ejercía dominio sobre Ur y Uruk.

La disputa por Gu’edena
Ambas ciudades reclamaban una zona fértil conocida como Gu’edena, cuyo nombre significa “el borde de la llanura”. Para afirmar su derecho sobre el territorio, Entemena, rey de Lagash, hizo erigir la estela alrededor del 2400 a.C.
La inscripción narra todo el conflicto y menciona a los dioses principales de cada entidad: Ningirsu, protector de Lagash, y la deidad de Umma, cuyo nombre aparece casi ilegible.

Un mensaje político
La ilegibilidad intencionada del nombre del dios ummita parece haber sido una estrategia para que el poder de Ningirsu predominara, un rasgo único en los textos cuneiformes conocidos.
Finkel también sostiene que la estela y su texto fueron deliberadamente envejecidos para darles apariencia de documento histórico y reforzar la reivindicación lagashiana sobre Gu’edena. El escriba utilizó una forma de escritura arcaica con el mismo objetivo, lo que dificultó su desciframiento hasta hoy. Podría tratarse, pues, de uno de los primeros intentos de falsificación documental.

Consecuencias y tratados
El conflicto motivó la creación de uno de los primeros tratados de paz de la historia: el Tratado de Mesilim, firmado alrededor del 2550 a.C. Este acuerdo estableció la frontera entre Lagash y Umma, marcándola con una estela situada en el canal de riego en disputa. El rey Mesilim de Kish actuó como mediador e inscribió su decisión final en la piedra.
Aunque el tratado garantizó una tregua temporal, Umma atacó a Lagash dos siglos después, destruyendo la capital Girsu. Poco tiempo después, Sargón de Acad conquistó todas las ciudades sumerias, demostrando que ni estelas ni tratados podían detener la expansión imperial.