Este período de estabilidad y prosperidad económica, también marcado por la revolución religiosa de Akhenatón, entregó al Antiguo Egipto sus soberanos más célebres: Hatshepsut, Tutankamón, Ramsés II, entre otros, cuyas tumbas subterráneas siguen asombrando por su magnificencia.

Rostro de Nefertiti, esposa del "hereje" faraón Akhenatón.
Este artículo proviene del número 197 de Sciences et Avenir (abril‑mayo 2019).
Historia
Dinastías XVIII – XX
Durante el dominio de los thutmosis (dinastía XVIII) y luego de los ramésidas (dinastías XIX‑XX), las capitales se trasladaron sucesivamente a Tebas, Menfis y Per‑Ramsés. El poder político se desplazó del Alto Egipto al delta oriental para proteger los intereses comerciales egipcios en Siria‑Palestina. La pérdida de estas ricas regiones provocó una crisis que marcó el final del Nuevo Imperio.
Política y religión
Desde el reinado de Ramsés IX, las tumbas reales del Valle de los Reyes fueron profanadas y sus tesoros saqueados, en medio de una profunda crisis económica. Las investigaciones para evaluar los despojos continuaron hasta Ramsés XI, en un contexto de guerra civil. Los poderosos sacerdotes de Amón, influyentes en Tebas, participaron en los robos para financiar la defensa de la ciudad y su región.
Bajo Amenofis IV, la religión se sacudió. El soberano, que adoptó el nombre de Akhenatón, fundó una nueva capital, Akhetatón (la actual Amarna), donde se veneró al dios sol Atón, elevado a la condición de divinidad única. La ciudad fue abandonada por su sucesor Tutankamón. Este efímero episodio dejó una estética artística distintiva – rasgos faciales alargados y cuerpos estilizados – que diferenciaba a la familia real del pueblo.
Sitios y monumentos
Mientras que desde la época de las pirámides los templos funerarios se erigían cerca de las tumbas, en el Nuevo Reino los enterramientos se trasladaron a las montañas (Valle de los Reyes) y los templos funerarios a la desertificación, convirtiéndose en "castillos de millones de años" vinculados al culto de Amón.
El Valle de los Reyes, en la ribera izquierda del Nilo frente a Tebas, se transformó en la necrópolis de los faraones. Desde Thutmosis I, los soberanos fueron sepultados en hipogeos, tumbas excavadas en la roca.
El sepulcro de Tutankamón es el único tumbo real descubierto casi intacto, con alrededor de cuatro mil objetos preciosos, incluido su famosa máscara funeraria.
Al suroeste del Valle de los Reyes se encuentra el Valle de las Reinas, donde reposan las hipogei de las reinas y hijas de los reyes ramésidas (dinastías XIX‑XX), así como las tumbas de los hijos del gran faraón Ramsés III.
Artes y palacios
Entre los templos, reservados al rey y a los sacerdotes, destacan complejos colosales como Karnak, el templo más grande de Egipto, construido entre el Imperio Medio y la época romana, dedicado a Amón.
El Templo de Luxor, al sur de Karnak, fue ampliado por Amenofis III y Ramsés II.
Las Colosos de Menfis, dos gigantescas estatuas en la ribera occidental de Tebas, adornaban la fachada del templo funerario de Amenofis III, hoy desaparecido.
Los templos de Abydos y el palacio de Per‑Ramsés con su cerámica azul, cerca de la antigua Avaris, son obras maestras de Seti I.
Entre las construcciones de Ramsés II destacan el Gran Templo y el Pequeño Templo de Abu Simbel, al sur de Asuán en Nubia Baja, salvados por la UNESCO entre 1963 y 1968.
Figuras emblemáticas
El noble tebano Thutmosis dio origen a una famosa línea real: Hatshepsut, la reina‑faraón; Thutmosis III, gran conquistador; Amenofis IV‑Akhenatón; y Tutankamón. Esta dinastía XVIII es la más conocida de la historia faraónica.
Ramsés II, heredero de Seti I, reinó durante 66 años en un país próspero, erigiendo numerosos santuarios –incluido su propio templo funerario, el Ramesseum–, colosos y obeliscos cuya magnificencia no será igualada en épocas posteriores.
Literatura funeraria
El Libro de los Muertos ("Fórmulas para salir al día" o "Alma que sale a la luz del día" en egipcio) es una guía del más‑allá destinada a ayudar al difunto a superar el juicio de su alma. Se copiaban extractos, dirigidos tanto a la élite como a la clase media, en rollos de papiro colocados junto a la momia, e incluso, en el Período Tardío, en tiras de papiro.
Egipto y sus vecinos
El período se caracterizó por una economía basada en ébano, oro y pieles; Egipto se erigió como una potencia comercial y cultural. Los thutmosis expandieron su dominio por toda Nubia y conquistaron el Levante (actual Palestina). Realizaron grandes expediciones marítimas, como la enviada por la reina Hatshepsut a la tierra de Punt para obtener incienso e marfil. Tras la batalla de Qadesh (c. 1286 a.C.) liderada por Ramsés II contra los hititas, se firmó un tratado de paz y la riqueza acumulada del Cercano Oriente y Nubia permitió al faraón engalanar el país con monumentos sobresalientes, como Abu Simbel. Más de treinta años después, Ramsés III repelió a los temibles Pueblos del Mar, que asolaban las costas de Siria‑Palestina.
Por Laureen Bouyssou