Introducción
El arte prehistórico es un terreno de interpretaciones. La mayor parte de lo que conocemos son pinturas rupestres, pues se conservan mejor que las escasas esculturas talladas en hueso, marfil, terracota, piedra o madera. Entre estas últimas destacan las llamadas Vénus paleolíticas, pequeñas figuras femeninas que aparecen desde el descubrimiento de la Vénus de Brassempouy en 1893.
Hasta ahora se habían identificado alrededor de cien ejemplos, mayormente datados entre 20 000 y 30 000 años atrás (periodos Graveteano y Solutrense). Sin embargo, dos hallazgos recientes – la Vénus de Berejat Ram y la Vénus de Tan‑Tan – podrían cambiar esa cronología.
La Vénus de Berejat Ram
Descubierta en 1981 por la arqueóloga Naama Goren‑Inbar (Universidad Hebrea de Jerusalén) en un cráter lacustre a los pies del Monte Hermón, en la zona de Mas'adah, cerca de los Altos del Golan, la pieza mide apenas 3,5 cm y está tallada en piedra volcánica rojiza. Su forma es vagamente antropomórfica y, a simple vista, parece una nueva incorporación al grupo de Vénus paleolíticas.
El verdadero problema surgió al fecharla mediante tefrocronología de la capa de ceniza que la contenía: los resultados indican una edad de entre 250 000 y 280 000 años. Esa datación la sitúa en el periodo achelénico, época en la que vivían Homo erectus y Homo ergaster, especies que poseían una industria lítica avanzada pero, hasta ahora, sin evidencia de expresiones artísticas.
La figura presenta tres incisiones que algunos investigadores, como Steven Mithen, interpretan como marcas de manipulación sin intención artística; otros, como Alexander Marshack, defienden que fueron realizadas con un instrumento afilado y que podrían reflejar una intención creativa, quizá de Homo heidelbergensis. La controversia sigue abierta.

La Vénus de Tan‑Tan
En 1999 el arqueólogo alemán Lutz Feldler descubrió, en la cuenca del río Draa, cerca de Tan‑Tan (norte de Marruecos), una figura de cuarcita de 6 cm de longitud. El contexto litico asociado también es achelénico, lo que confiere a este hallazgo características similares a las de Berejat Ram.
Algunos expertos, como el profesor Stanley Ambrose (Universidad de Illinois), sostienen que la piedra recibió accidentalmente una forma humana y que las marcas de percusión provienen de su uso como yunque. Otros, encabezados por Robert Bednarik, presidente de la International Federation of Rock Art Organizations, defienden una intención artística. Existe, además, una posición intermedia que sugiere que la forma natural fue resaltada posteriormente por un “proto‑artista”.

Conclusión
Hasta la fecha no se ha llegado a una conclusión definitiva. La posible existencia de arte simbólico en el Acheleón sigue siendo objeto de debate, y quizá algún futuro hallazgo aporte la evidencia que cierre este polémico capítulo.