Descubrimientos arqueológicos

La Gran Presa de Marib: una maravilla de la ingeniería antigua

Contexto geográfico

Yemen es un país relativamente fértil, gracias a su ubicación costera y a su clima húmedo. Al oeste cuenta con valles y montañas que superan los 3 500 m de altitud, mientras que al este se extienden mesetas desérticas, entre ellas el Rub al‑Jali, considerado el mayor desierto de arena del planeta.

Sistemas de gestión del agua en la antigüedad

Desde tiempos antiguos los habitantes de la región desarrollaron un complejo sistema de gestión hídrica mediante presas. Desde la costa del Mar Rojo hasta los límites del Rub al‑Khali, hoy se conservan ruinas de numerosas presas, pequeñas y grandes, construidas con barro o piedra.

La Gran Presa de Marib

Una de esas estructuras es la Gran Presa de Marib, cuyas ruinas se encuentran a escasa distancia de una presa moderna, cerca de la ciudad homónima, antigua capital del Reino de Saba, en el valle del río Dhana, en las colinas de Balaq.

La Gran Presa de Marib: una maravilla de la ingeniería antigua

Con una altura de 14 m y una longitud superior a medio kilómetro (650 m), la presa es considerada una de las maravillas de la ingeniería antigua. Fue obra de los sabios, un pueblo semítico que fundó el reino alrededor del siglo XII a.C. y controló el comercio de especias en Arabia y Abisinia. La construcción data del siglo VIII a.C. (según una inscripción que menciona a Yatha’Amar Watar I, rey entre 760‑740 a.C.) sobre una estructura anterior que, según los últimos hallazgos arqueológicos, se remontaba al 2000 a.C.

Primeras fases

El geógrafo yácuta Yaqut al‑Hamawi, musulmán sirio de origen griego que vivió entre los siglos XII y XIII, describió la presa original como de 4 m de altura, construida con tierra compactada y equipada con un vertedero y compuertas en su extremo norte. Alrededor del 500 a.C. se realizó una reforma que elevó su altura a 7 m y reforzó la cara interior con una capa de piedra.

Daños y reconstrucciones

Alrededor del 145 a.C. la presa sufrió una rotura que, según algunos investigadores, sería la misma que provocó la inundación de Arim mencionada en el Corán, causando gran devastación y una masiva emigración de la población a tierras circundantes.

El vecino reino himyarita tomó el control de la presa alrededor del 115 a.C. (y conquistó el resto del reino de Saba alrededor del 280 d.C.). Durante cuatro siglos y medio, hasta el 325 d.C., los himyaritas llevaron a cabo obras que elevaron la altura a 14 m, añadieron cinco canales de drenaje, dos compuertas reforzadas con mampostería, una laguna de sedimentación y un canal de un kilómetro que terminaba en un depósito de distribución. Todo ello permitió irrigar una zona de aproximadamente 100 km².

Inscripciones halladas en la propia presa indican que fue reparada al menos dos veces antes de la llegada del Islam: la primera en el año 450 d.C. y la segunda en 543 d.C. Las inscripciones detallan tanto los costos como el número de trabajadores involucrados.

La Gran Presa de Marib: una maravilla de la ingeniería antigua

Colapso final

El desastre definitivo ocurrió entre 570 y 575 d.C., cuando la presa volvió a romperse, provocando una gran inundación que también se menciona en el Corán. Tras ese episodio nunca fue reparada.

Estado actual

Las ruinas de la Gran Presa de Marib fueron gravemente dañadas por un bombardeo aéreo saudí el 31 de mayo de 2015.