Descubrimiento histórico en Drimolen
Un equipo internacional, que incluye a investigadores de la Universidad de Arizona y la Universidad de Johannesburgo, ha descubierto el cráneo más antiguo conocido de Homo erectus, el primer ancestro nuestro con una anatomía y rasgos de comportamiento casi humanos.
Contexto del hallazgo
Tras años de excavación meticulosa en el yacimiento rico en fósiles de Drimolen, ubicado en el Cradle of Humankind (Patrimonio Mundial de la UNESCO, a 40 km al noroeste de Johannesburgo, Sudáfrica), se recuperaron varios fósiles importantes. El cráneo, atribuido a Homo erectus, se ha datado en dos millones de años.
Publicación científica
En un artículo publicado en Science, un equipo de casi 30 científicos de cinco países detalla este cráneo —el fósil más antiguo de Homo erectus— y otros restos de Drimolen, y explica cómo estos descubrimientos obligan a replantear parte de la historia evolutiva de nuestra especie.

Datación y relevancia
La datación de alta resolución de los depósitos fósiles de Drimolen muestra que la edad del nuevo cráneo precede a los ejemplares de Homo erectus de otros sitios dentro y fuera de África entre 100 000 y 200 000 años, confirmando el origen africano de la especie.
Características del cráneo
Reconstruido a partir de más de 150 fragmentos, el cráneo pertenece a un individuo que probablemente tenía entre tres y seis años, ofreciendo una visión rara del crecimiento y desarrollo infantil de estos primeros ancestros humanos.
Otros homínidos en Drimolen
Los restos adicionales hallados en Drimolen pertenecen a otro género: Paranthropus robustus, un ancestro más corpulento y robusto que también se encuentra en cuevas cercanas de la misma edad geológica. Un tercer tipo distintivo, Australopithecus sediba, se conoce a partir de depósitos de dos millones de años en una cueva cercana.

“A diferencia de la situación actual, en la que somos la única especie humana, hace dos millones de años nuestro ancestro directo no estaba solo”, señaló Andy Herries, director del proyecto e investigador principal de la Universidad La Trobe (Australia).
Gary Schwartz, paleoantropólogo y asociado de investigación en el Institute of Human Origins de la Universidad de Arizona, participó en la excavación y recuperación del nuevo cráneo. Como experto en la evolución del crecimiento, continúa analizando los numerosos especímenes infantiles y juveniles hallados en el sitio.
“Lo realmente emocionante es descubrir que, en esa misma ventana de tiempo de hace aproximadamente dos millones de años, coexistían tres tipos muy diferentes de ancestros humanos en un mismo paisaje reducido”, comentó Schwartz. “Aún no sabemos si interactuaron directamente, pero su presencia sugiere que pudieron haber desarrollado estrategias para dividir el territorio y sus recursos, permitiendo una convivencia tan estrecha”.

Implicaciones evolutivas
La capacidad de datar los depósitos de la Cueva Drimolen con gran precisión, empleando diversas técnicas, permitió al equipo abordar preguntas amplias sobre la evolución humana en esta región de África.
El coautor del estudio, Justin Adams de la Universidad Monash (Australia), especialista en la reconstrucción de paleohábitats a partir de animales fósiles, explicó que el hallazgo ahora permite investigar el papel de los cambios de hábitat, los recursos y las adaptaciones biológicas únicas de Homo erectus en la eventual extinción de Australopithecus sediba en Sudáfrica.

“El descubrimiento del primer Homo erectus marca un hito en el patrimonio fósil de Sudáfrica”, afirmó Stephanie Baker, codirectora del proyecto y estudiante de doctorado en la Universidad de Johannesburgo.
Próximas investigaciones
El trabajo de campo continuará en Drimolen, ampliando las excavaciones a componentes aún más antiguos de la cueva para obtener una visión más profunda de las fuerzas que moldearon la evolución humana en esta parte del continente africano.