Introducción
Los duendes, gnomos y enanos aparecen en la mitología de innumerables regiones, desde el trasgu asturiano o el follet catalán, hasta el lutin francés o el leprechaun irlandés. Su aspecto recurrente —pequeña estatura, carácter travieso y cabeza cubierta por una capucha— sugiere un origen común que se remonta, al menos, a la Roma antigua: los genii cucullati, espíritus encapuchados.
Orígenes y difusión
Personajes similares existen en todo el mundo: el alux maya, el cipitio centroamericano, el momoy venezolano o el abura‑sumashi japonés. Sin embargo, la forma típica del genius cucullatus –una figura pequeña y encapuchada– parece haber surgido en el contexto celta y haber sido adoptada por los romanos, quienes absorbieron cultos extranjeros sin dificultad.
El bardocucullus: la prenda que los identifica
El término genus cucullatus proviene del latín *cucullus* (capucha). La prenda asociada, el bardocucullus, era un manto corto con capucha usado por los galos y adoptado por los legionarios. Entre los siglos I‑II d.C. se extendió a toda la población romana, fabricado en lana gruesa o cuero, sin mangas o con mangas hasta el codo, y ajustado al cuerpo. Existían versiones más largas, el *collobium* o *cogulla*, predecesoras de la hábito monástico, y el paénula*, una especie de poncho más ligero.

Inicialmente la prenda era utilitaria para esclavos, campesinos y soldados; a partir del siglo III d.C. también la usaban las clases acomodadas, especialmente en invierno y en viajes, pues resultaba más práctica que la toga.
Distribución geográfica
Representaciones de figuras encapuchadas aparecen no solo en Italia y Galia, sino también en Gran Bretaña, la Ribera del Rin, Austria (Carintia), Suiza y otros lugares. Algunos autores señalan a la tribu de los Lingones, originarios de la cuenca del Sena y la Marne, como posibles transmisores del estilo a la península itálica alrededor del 400 a.C.

Iconografía de los genii cucullati
Los genii cucullati aparecen principalmente en esculturas, relieves, estatuillas y objetos funerarios, siempre con la capucha. No está claro si todas las piezas representan a la misma entidad, pero dos altares hallados en el templo de Wabelsdorf (Carintia) llevan la inscripción "Genus cucullatus", lo que sugiere una designación colectiva.
En Britania suelen mostrarse en tríadas; en Roma se los asocia con Telesforo, hijo de Asclepio, protector de los enfermos. El culto a Telesforo surgió a finales del siglo I d.C. en Pérgamo y se difundió por el Danubio. Se le representa como un enano encapuchado, a veces con el *pilleus* (gorra frigia). Se cree que Telesforo era originalmente una divinidad celta llevada a Anatolia por los galos en el siglo III a.C., y que su vínculo con Asclepio se consolidó bajo el mandato de Adriano.
Interpretaciones y simbolismo
La ausencia de textos claros ha dado lugar a múltiples interpretaciones. Algunas teorías relacionan la capucha con amuletos fálicos (fascinum) usados contra el mal de ojo; en algunos ejemplos la capucha puede abrirse como una tapa que oculta un fascinus gigante, lo que sugiere una representación de Priapo en lugar de un genius cucullatus.
Otros estudios destacan la frecuente presencia de órganos fálicos, huevos (símbolos de vida y renacimiento) o pergaminos (metáfora de la longevidad) en las manos de estas figuras. Muchos genii cucullati se hallan cerca de pozos y manantiales, cuyas aguas eran consideradas curativas desde la Antigüedad hasta la Edad Media, lo que refuerza su vínculo con la salud y la protección de los recién nacidos.

Relación con las matronae
Las matronae son deidades femeninas de origen noroeste europeo, veneradas por los pueblos celtas de Galia, Britania, Germania, el norte de Italia y parte de Hispania. A veces aparecen acompañando a los genii, formando tríadas (una mujer y dos o tres hombres). La numerología tríadica recuerda la teoría de la trifuncionalidad protoindoeuropea propuesta por Georges Dumézil, que divide la sociedad y la religión en tres funciones complementarias.
Otras hipótesis
El historiador británico Guy de la Bédoyère sugiere una explicación práctica: resulta más sencillo tallar una figura completamente encapuchada que representar brazos y piernas detallados. Esta opción habría facilitado la producción masiva de los genii cucullati en el mundo romano.