En 2013, la catedral de Notre‑Dame de París celebró su 850.º aniversario. Situada en la Île de la Cité desde hace más de ocho siglos, es uno de los monumentos más emblemáticos de la capital y testigo privilegiado de la historia francesa. Su construcción se prolongó casi un siglo, sin contar las posteriores modificaciones, entre ellas la controvertida restauración de Viollet‑le‑Duc en el siglo XIX. Fue el monumento histórico más visitado de Francia hasta que un terrible e impresionante incendio lo devastó el 15 de abril de 2019, causando conmoción en todo el mundo.
Notre‑Dame de París: una construcción iniciada bajo el reinado de Luis VII
La primera piedra se colocó en 1163, bajo el reinado de Luis VII, conocido como el Joven, cruzado en la Segunda Cruzada (1146‑1149). Luis VII también fue el primer marido de Leonor de Aquitania, quien, tras su divorcio en 1152, se casó con Enrique II Plantagenet, futuro rey de Inglaterra, iniciando una larga serie de conflictos franco‑ingleses. Más adelante, Luis VII fue padre de su sucesor, Felipe Augusto, que reinó a partir de 1180.
En 1163, Luis VII, de 43 años, asistió a la colocación de la primera piedra junto al Papa Alejandro III, quien acababa de excomulgar a Federico Barbarroja y se encontraba refugiado en Francia. El contexto de la construcción, por tanto, era bastante convulso.
El gran impulsor del proyecto fue el obispo Mauricio de Sully. De origen humilde, se formó en la abadía de Fleury y completó parte de sus estudios en París, donde conoció al futuro rey, a quien bautizó como Felipe (Augusto). En 1160 fue elegido obispo de París y, tres años después, puso en marcha su ambicioso plan.
Notre‑Dame de París, la historia de una catedral gótica
El obispo quiso sustituir la antigua catedral de San Esteban por un nuevo templo dedicado a la Virgen María, inspirándose en las iglesias que más tarde (y de forma peyorativa) se llamaron “góticas”, como la abadía de Saint‑Denis y las catedrales de Noyon, Senlis, Laon y Sens. En aquella época el obispado de París dependía del arzobispado de Sens. Mauricio de Sully consideró que París debía contar con una catedral a la altura de otras grandes ciudades episcopales y aprovechó el apoyo del rey para materializar su proyecto.
… terminada bajo San Luis
Construir una obra de tal magnitud no fue tarea fácil. El sitio de obra era enorme y la construcción se extendió casi un siglo, bajo los reinados de Luis VII, Felipe Augusto, Luis VIII y, finalmente, Luis IX, conocido como San Luis.
La edificación se desarrolló en cuatro fases:
- 1162‑1182: coro y doble ambulatorio.
- 1182‑1190: las tres últimas naves, los laterales y las galerías.
- 1190‑1225: cimientos de la fachada y las dos primeras naves, además de la unión de las naves con la fachada alta hasta la galería de los reyes.
- 1225‑1250: galería alta, las dos torres de la fachada y la instalación de los vitrales superiores y capillas laterales.
En ese momento la catedral se consideraba terminada, aunque siguió recibiendo modificaciones hasta mediados del siglo XIV. Posteriormente, el arte gótico cayó en desuso.
Notre‑Dame, entre la agitación y la restauración
En el siglo XVII se realizaron algunas pequeñas intervenciones, salvo en los vitrales medievales, que fueron sustituidos por cristales blancos por los hermanos Le Vieil.
Durante la Revolución Francesa la catedral sufrió los mismos destrozos que muchos edificios religiosos: la aguja del siglo XIII fue desmontada y las estatuas de la galería de los reyes y de los pórticos fueron destruidas, salvo la de la Virgen. Además, la nave se utilizó como almacén.
A principios del siglo XIX, Napoleón Bonaparte, en su proceso de reconciliación con la Iglesia, devolvió la catedral al culto católico y allí se coronó emperador en 1804. Sin embargo, el edificio permanecía en mal estado, como quedó reflejado en la novela de Victor Hugo, Notre‑Dame de París (1831). Ese mismo año marcó el inicio de su renacimiento: en 1844 el gobierno de Luis Felipe decidió emprender una restauración.
El arquitecto principal fue Eugène Viollet‑le‑Duc. Su labor, concluida en 1864, sigue siendo polémica porque tomó libertades artísticas, sobre todo al crear las quimeras (gárgolas) que coronan la fachada. La explanada fue despejada por los trabajos del barón Haussmann.
En el siglo XX la catedral vivió una época más tranquila. Superó sin incidentes las dos guerras mundiales y albergó numerosos eventos históricos, desde el Te Deum de la Liberación hasta el funeral de François Mitterrand. La renovación más importante fue la sustitución de los vitrales en la década de 1960. En el siglo XXI, la catedral de Notre‑Dame de París se ha convertido en el monumento más visitado de Francia, superando a la Torre Eiffel y al Louvre, con cerca de quince millones de visitantes al año.
El incendio de Notre‑Dame de París en 2019
15 de abril de 2019, alrededor de las 18:50, un incendio de grandes proporciones arrasó la catedral mientras se realizaban trabajos de restauración en el ático. El suceso conmocionó a Francia y al mundo entero. Los daños fueron considerables: el armazón de madera se destruyó, la aguja colapsó y numerosos tesoros y obras de arte se consumieron en el fuego. Su reconstrucción llevará varias décadas y ya cuenta con la participación de más de 250 investigadores, historiadores, curadores, arqueólogos, antropólogos y químicos.
El sitio de la catedral de Notre‑Dame en París.