Descubrimientos arqueológicos

Nuevo análisis en Jebel Sahaba sugiere que la guerra más antigua fue una serie de conflictos

Descubrimiento y contexto arqueológico

Desde su hallazgo en los años 60, el cementerio de Jebel Sahaba, con unos 13 000 años de antigüedad en el Valle del Nilo (Sudán), se consideró uno de los testimonios más antiguos de guerra prehistórica. Un equipo del CNRS y de la Universidad de Toulouse – Jean Jaurès volvió a analizar los restos óseos conservados en el Museo Británico y revisó su contexto arqueológico.

Resultados principales

Publicados en Scientific Reports, los nuevos hallazgos demuestran que no se trató de un único conflicto armado, sino de una sucesión de episodios violentos, probablemente intensificados por cambios climáticos.

Metodología y hallazgos óseos

Se reexaminó el esqueleto de 61 individuos mediante análisis microscópico para diferenciar lesiones reales de daños postmortem. Aproximadamente cien lesiones nuevas, tanto curadas como no curadas, fueron identificadas, algunas con fragmentos líticos aún incrustados en el hueso.

Nuevo análisis en Jebel Sahaba sugiere que la guerra más antigua fue una serie de conflictos

Además de los 20 individuos ya conocidos, 21 esqueletos mostraron heridas que sugieren violencia interpersonal, como marcas de impacto de proyectiles o fracturas. Dieciséis personas presentan lesiones curadas y no curadas, lo que indica episodios repetidos de violencia a lo largo de su vida, y no un solo ataque. Algunas tumbas parecen haber sido alteradas por entierros posteriores. Sorprendentemente, hombres, mujeres y niños recibieron un número y tipo de lesiones similares.

Naturaleza de las armas

La mayoría de las heridas fueron causadas por proyectiles compuestos, armas arrojadas (flechas o lanzas) formadas por varios fragmentos líticos afilados, algunos incrustados lateralmente. La variedad de puntas y la orientación de los bordes sugiere que el objetivo era lacera y desangrar a la víctima.

Interpretación de los datos

Estos resultados descartan la hipótesis de un “cementerio de catástrofe” asociado a una sola guerra. El sitio evidencia una serie de incursiones o emboscadas limitadas contra comunidades de cazadores‑recolectores en una época de grandes fluctuaciones climáticas (fin de la última glaciación y comienzo del período húmedo africano).

La concentración de sitios arqueológicos de distintas culturas en una zona tan reducida del Valle del Nilo sugiere que la región funcionaba como refugio para poblaciones humanas sometidas a esos cambios. Por ello, la competencia por recursos probablemente impulsó los conflictos observados en Jebel Sahaba.

Este nuevo análisis, que reescribe la historia de la violencia en la prehistoria, invita a reconsiderar otros yacimientos contemporáneos.