Un hallazgo que replantea los orígenes de la civilización mesoamericana
Un equipo internacional de investigadores encabezado por la Universidad de Arizona, que el año pasado dio a conocer el mayor y más antiguo monumento maya —Aguada Fénix—, ha identificado ahora casi 500 complejos ceremoniales más pequeños que comparten forma y rasgos con ese sitio emblemático. El descubrimiento modifica las teorías tradicionales sobre la relación entre los olmecas y los mayas.
Publicación y autores
Los resultados se publicaron en la revista Nature Human Behavior. El primer autor es el profesor de antropología de la UArizona, Takeshi Inomata, acompañado por la profesora Daniela Triadan y el director del Laboratorio de Espectrometría de Masas por Acelerador, Greg Hodgins.
Cómo se localizaron los complejos
Utilizando datos obtenidos mediante la técnica aérea de escaneo láser LiDAR, los investigadores detectaron 478 estructuras en los estados mexicanos de Tabasco y Veracruz. El LiDAR penetra la copa de los árboles y refleja la forma tridimensional de los elementos arqueológicos ocultos bajo la vegetación. Los datos, provistos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cubren un área de 32.800 millas cuadradas, comparable al tamaño de la isla de Irlanda.

El acceso a datos LiDAR de dominio público permite a los arqueólogos explorar extensas regiones antes de realizar vuelos de alta resolución para estudiar con detalle los lugares de mayor interés. «Hasta hace pocos años era impensable estudiar una zona tan amplia», señala Inomata. «El LiDAR público está transformando la arqueología».
Olmecas versus mayas: ¿una continuidad?
El debate sobre si la civilización olmeca dio origen a la maya o si esta se desarrolló de forma independiente ha sido largo. Los nuevos complejos están distribuidos en una zona que abarca tanto la región olmeca como las tierras bajas occidentales mayas.
Se estima que fueron construidos entre 1100 a.C. y 400 a.C., es decir, casi un milenio antes del apogeo de la civilización maya (250‑950 d.C.).
San Lorenzo como modelo arquitectónico
Los investigadores observaron que los complejos comparten características con el antiguo centro olmeca de San Lorenzo, que alcanzó su máximo entre 1400 y 1100 a.C. Aguada Fénix y otros sitios posteriores adoptaron la forma de San Lorenzo alrededor del 1100 a.C.
En San Lorenzo también se descubrió un espacio rectangular previamente no reconocido. «Los reservorios son anchos horizontalmente pero poco profundos», explicó Inomata. «Al caminar sobre ellos la gente no percibe su forma, pero el LiDAR la revela con claridad».
Este hallazgo sugiere que San Lorenzo sirvió de plantilla para construcciones posteriores, incluida Aguada Fénix. «Antes se pensaba que San Lorenzo era único, pero ahora vemos que su disposición —una plaza rectangular flanqueada por plataformas marginales— se repite en Aguada Fénix», afirmó Inomata.

Función ritual y alineaciones astronómicas
Los complejos probablemente fueron lugares de encuentro ritual, con amplias plazas centrales capaces de albergar a grandes multitudes.
El estudio de la orientación de cada sitio reveló alineaciones con el amanecer en fechas específicas, cuando era posible. Aunque hay excepciones, muchas estructuras parecen haber sido orientadas para coincidir con el paso cenital del sol, que ocurre el 10 de mayo en la zona. Esa fecha marca el inicio de la temporada de lluvias y la siembra del maíz.
Algunos grupos orientaron sus plazas hacia el amanecer en los días 40, 60, 80 o 100 anteriores al paso cenital, una coincidencia interesante con el uso posterior del número 20 en los calendarios mesoamericanos.
Plataformas marginales y simbolismo cósmico
San Lorenzo, Aguada Fénix y otros sitios presentan 20 plataformas marginales a lo largo de los lados este y oeste de la plaza rectangular. Estas plataformas, generalmente de no más de un metro de altura, delimitan el espacio y representan ideas cosmológicas. «En estos espacios la gente se reunía siguiendo un calendario ceremonial», explicó Inomata.
Perspectivas y preguntas abiertas
El equipo subraya que este es solo el comienzo de la investigación. Quedan muchas incógnitas sobre la organización social de los constructores. En San Lorenzo podrían haber existido élites gobernantes, según indican algunas esculturas, mientras que Aguada Fénix carece de esas evidencias.
«Probablemente la población estaba en transición: acababan de adoptar la cerámica y vivían en estructuras temporales, sin una jerarquía marcada, pero aun así lograron erigir centros muy organizados», comentó Inomata.
Continuar excavando estos sitios para responder a esas preguntas requerirá tiempo y la participación de numerosos especialistas.