Descubrimientos arqueológicos

Descubren 145 cuerpos filisteos en excavaciones de Ascalón, Israel

Hace treinta años, varias misiones arqueológicas esperaban encontrar un cementerio filisteo para poder estudiar a gran escala a este pueblo misterioso que desapareció hace 2.600 años. El 28 de junio de 2016, el arqueólogo estadounidense Lawrence E. Stager, profesor de Harvard, trabajaba en Ascalón, Israel, sin lograr localizar el tan ansiado sepulcro.

Descubren 145 cuerpos filisteos en excavaciones de Ascalón, Israel

La leyenda bíblica que rodea a los filisteos –los enemigos de David y portadores del gigante Goliat– está empezando a ser revisada gracias al hallazgo de 145 restos humanos en la primera necrópolis de esta cultura. En una cámara mortuoria, una arqueóloga americana extrae con delicadeza el esqueleto completo de una mujer filistea, enterrada con un frasco de terracota que contenía perfume, aún adherido a su cráneo.

“Es la culminación de años de excavaciones, la oportunidad de enfrentarnos cara a cara con ellos”, comenta el arqueólogo Daniel Master, de Harvard, quien participa en la excavación bajo la dirección de la Autoridad de Antigüedades de Israel. “Con 145 cuerpos descubiertos, esperamos no solo entender sus ritos funerarios, sino también obtener pistas sobre su forma de vida”.

Los filisteos: un pueblo “privado de su historia”

¿Quiénes fueron los filisteos? Su origen sigue siendo incierto. Algunos estudiosos los relacionan con la civilización micénica, a juzgar por su cerámica roja y negra, mientras que otros los consideran una tribu proveniente de la zona desértica o montañosa del Levante. Lo que sí es seguro, afirma Daniel Master, es que “eran extranjeros en esta región semítica”. Su presencia se documenta a lo largo de una estrecha franja costera, desde la actual Gaza hasta Tel Aviv, entre 1200 y 600 a.C.

Orgullosos comerciantes y navegantes, los filisteos hablaban una lengua indoeuropea, no practicaban la circuncisión y consumían carne de cerdo y perro, según revelan los restos encontrados en las ruinas de sus cuatro ciudades principales: Gath, Gaza, Asdod y Ekron.

La imagen más conocida de los filisteos proviene de la Biblia, que los describe como enemigos feroces de los israelitas, desde la captura del Arca de la Alianza hasta el duelo entre Goliat y David. De allí surgió el adjetivo “filiste” para referirse a una persona inculta. “Nos han privado de su historia durante milenios, pero a partir de lo que dejaron –no sólo de los relatos de sus enemigos– descubriremos qué nos cuentan sus restos”.

Secretos y revelaciones del cementerio de Ascalón

A pocos cientos de metros de las tumbas, en el laboratorio al aire libre del equipo, la arqueóloga Sherry Fox, experta en bioarqueología, se encarga de “hacer hablar” los huesos. “En sus dientes se perciben episodios de hambre o fiebre severa en la infancia; sus huesos indican trabajos duros, endogamia y el uso de los dientes como herramienta, probablemente para el tejido”. Fox asegura que los filisteos no tenían un “físico particularmente repulsivo” ni una estatura gigantesca como la de Goliat.

Respecto a la posible relación entre filisteos y palestinos, el equipo de Harvard aclara: “Las palabras pueden coincidir, pero los pueblos no. Ascalón fue destruida por Nabucodonosor en 604 a.C. y sus supervivientes fueron deportados a Babilonia; lo que vino después no tiene nada que ver con los filisteos”.

Los hallazgos se mantuvieron en secreto durante tres años por temor a protestas de grupos ultraortodoxos que temen la profanación de cementerios. Este verano se reenterrarán las tumbas y algunos objetos se exhibirán en el Museo Rockefeller de Historia y Arqueología en Jerusalén a partir del 10 de julio.