Descubrimientos arqueológicos

Teotihuacán: la mujer de la sonrisa de jade

Un esqueleto descubierto en las ruinas de Teotihuacán, México, revela sorprendentes prácticas de mutilación dental.

Teotihuacán: la mujer de la sonrisa de jade

Se trata del cráneo de una mujer que vivió hace unos 1 600 años, hallado en el sector conocido como “comunidades extranjeras”. El cráneo muestra una elongación artificial y los dientes están incrustados con piedras pulidas.

Una prótesis de jade en la dentadura

Según el arqueólogo Jorge Archer Velasco, del INAH, la deformación craneal fue provocada por una fuerte compresión, una técnica conocida en la zona maya pero desconocida en Teotihuacán. La sepultura, desenterrada en 2014, se encontraba en el extremo occidental de la llamada “ciudad de los dioses”, en la antigua zona de Tlailotlacan, que alude a “gente de tierras lejanas”.

Incrustaciones de jade y pirita

En los dientes superiores aparecen pequeñas piedras de pirita de hierro, mientras que en la mandíbula inferior se halló una prótesis de jadeíta verde que reemplazaba a un diente. Estas decoraciones son típicas de algunas culturas mesoamericanas, como los mayas del Petén y Belice, que utilizaban jade, turquesa, serpentina o hematites para embellecer la dentadura.

Para perforar la superficie vestibular de los dientes y crear los cilindros que alojaban los ornamentos, los “dentistas” de la época empleaban obsidiana, piedra dura y polvo de cuarzo como abrasivo, fijando luego las piezas con resinas naturales. Los estudios indican que el proceso se realizaba sin dañar la pulpa dental.

Significado de los adornos dentales

El profesor Stephen Houston, de la Universidad de Brown, sostiene que estos ornamentos tenían la finalidad de purificar el aliento y permitir la pronunciación de palabras elegantes. Al exhibir los dientes decorados, la persona mostraba su estatus social; además, se creía que las piedras poseían virtudes mágicas y ofrecían protección divina.

Otros tipos de mutilación dental también se practicaban, como el afilado de los incisivos o el barnizado con betún y tintes de cochinilla. Estas costumbres desaparecieron poco después de la llegada de los españoles en el siglo XVI.

Teotihuacán, la mayor urbe mesoamericana

Entre los años 200 y 700 d.C., Teotihuacán albergó a más de 100 000 habitantes, convirtiéndose en la mayor ciudad de Mesoamérica. Fundada alrededor del 600 a.C., su plano arquitectónico se organizó alrededor de la Calzada de los Muertos, una avenida de 2 km que culmina al norte con la Pirámide de la Luna y, a mitad de camino, con la imponente Pirámide del Sol. Al sur se encontraba la Ciudadela, que encerraba el Templo de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada.

Gran parte de la vida cotidiana y la organización social de Teotihuacán siguen sin conocerse plenamente, y su abrupto abandono alrededor del año 700 d.C. sigue siendo un misterio para la arqueología.

Teotihuacán: la mujer de la sonrisa de jade

Detalle de incrustaciones de pirita y jadeíta. Crédito: INAH/Aldo Díaz Avelar

Teotihuacán: la mujer de la sonrisa de jade

Pirámide de la Luna al final de la Calzada de los Muertos. Crédito: Bernadette Arnaud