Los métodos tradicionales de excavación
Los sótanos forman parte de las viviendas desde hace siglos. En los primeros tiempos, la excavación se hacía a mano, un proceso que podía prolongarse semanas o incluso meses.
El primer paso consistía en retirar la capa superficial del suelo, conocida como capa vegetal o tierra fértil. Para ello se utilizaban palas o picos. Una vez eliminada la capa superior, los obreros comenzaban a cavar los cimientos del sótano.
Los cimientos se realizaban con herramientas manuales como la pala de pozo o la barra de excavación, instrumentos diseñados para abrir agujeros profundos en el terreno.
Construcción de paredes y pisos
Con la excavación del cimiento en marcha, se erigían las paredes del sótano empleando piedra, ladrillo o madera. En algunos casos, las paredes se tallaban directamente en la ladera de una colina o pendiente.
Una vez terminadas las paredes, se continuaba cavando el suelo del sótano y se instalaban los sistemas de drenaje necesarios para evitar filtraciones.
Finalmente, se cubría el espacio con una cubierta y se terminaba el piso con materiales como madera, piedra o baldosas.
La revolución de la maquinaria pesada
En el siglo XX la aparición de la maquinaria pesada transformó la forma de excavar. Palas mecánicas, retroexcavadoras y bulldozers permitieron abrir grandes hoyos en cuestión de días, reduciendo drásticamente el tiempo y el esfuerzo requeridos.
En la actualidad la mayoría de los sótanos se construyen con estas máquinas, aunque todavía existen casos aislados en los que se recurre a la excavación manual, sobre todo en obras de restauración o en terrenos de acceso limitado.