Descubrimientos arqueológicos

Científicos italianos intentan recrear la voz del Hombre de Hielo, Ötzi

El enigmático Ötzi

En el último tramo de la Prehistoria, alrededor del 3300 a.C., un hombre de unos 1,60 m y 45 kg huía por los Alpes a más de 3 000 m de altitud. Sufría artritis, caries, enfermedad de Lyme y triquinosis, y llevaba heridas graves, entre ellas tres costillas rotas.

El frío, el cansancio y el dolor lo debilitaron. Un flecha se alojó en su pulmón izquierdo y le provocó una muerte lenta y dolorosa. Su cuerpo quedó expuesto, pero el hielo y el clima alpino lo preservaron casi intacto hasta su descubrimiento en 1991, cuando fue bautizado como Ötzi.

Lo que nos ha revelado la momia

Los análisis del cuerpo y de los objetos que llevaba –capucha de piel de oso, grebas de cuero, ropa de piel de cabra, capa de fibra vegetal cosida con tendones, hacha, cuchillo y arco con flechas– han aportado información única sobre la vida en el Neolítico. Su piel estaba cubierta de casi cien tatuajes, su estómago contenía carne, salvado y frutas, y la secuenciación de su genoma mostró grupo sanguíneo 0‑, cabello castaño, intolerancia a la lactosa y problemas cardiovasculares.

El misterio de su voz

Aunque conocemos muchos detalles, no sabemos cómo sonaba su voz. Un equipo liderado por el otorrinolaringólogo Rolando Füstos, del Hospital San Maurizio de Padua, y colaboradores del Museo Arqueológico del Tirol del Sur (Bolzano), están intentando recrearla cinco mil años después.

Reconstrucción del tracto vocal

El proyecto parte de imágenes de tomografía computarizada (CT) para modelar digitalmente la laringe y todo el aparato fonador de Ötzi. La antigüedad de la momia (la más antigua conocida, mucho más que las egipcias) y su posición anatómica –con el brazo rígido cubriendo el cuello– dificultan el uso de técnicas como la resonancia magnética.

Füstos confía en que, con la ayuda del Laboratorio Nacional del Consejo de Investigación, podrán obtener una réplica funcional del tracto vocal en los próximos meses.

Sintetizar la voz

Una vez modelado el aparato fonador, un software especializado generará el timbre de la voz y se decidirá el acento, ya que incluso dentro de una misma zona pueden existir variaciones dialectales. El mayor reto será elegir el idioma que hablaban los habitantes del Tirol en aquella época.

Cuestiones éticas

El proyecto también plantea dilemas éticos: ¿es respetuoso “dar voz” a un ser fallecido? El Dr. Albert Zink, responsable de la conservación de la momia en una urna de vidrio a 7 °C y 100 % de humedad, reconoce la ironía de preservar al hombre mientras se debate cómo debería enterrarse.

Cuando Ötzi pueda “hablar”, la pregunta seguirá siendo si deberíamos escucharlo.