Introducción
Los antiguos mayas construyeron imponentes templos y palacios de piedra en la selva centroamericana y dejaron registros dinásticos tallados en roca, pero carecían de un recurso esencial para su vida cotidiana: la sal.
Las fuentes de sal se encuentran principalmente en la costa, como las salinas de la península de Yucatán o los saladeros de la costa de Belice, donde la lluvia favorece la evaporación. ¿Cómo lograron los mayas del interior mantener su suministro de sal?
Descubrimiento de los hornos de sal bajo el mar
Heather McKillop, arqueóloga de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU), y su equipo excavaron hornos donde la sal se hervía en vasijas de barro sobre fuego, dentro de construcciones de palos y paja conservadas en sedimentos bajos en oxígeno bajo el lecho marino beliceño. Sin embargo, la ubicación de las viviendas de estos salineros seguía sin conocerse, lo que dificultaba interpretar si se trataba de trabajadores permanentes, estacionales o procedentes de la costa.

Estudio de la organización de la industria salina
En un artículo reciente de McKillop y Cory Sills, profesor asociado de la Universidad de Texas‑Tyler, se recopilan nuevos datos sobre la organización de la industria de la sal para abastecer a las ciudades del interior durante el periodo Clásico maya. El trabajo, titulado Briquetage and Brine: Living and Working at the Ek Way Nal Salt Works, Belize, se publicó en la revista Ancient Mesoamerica.
El proyecto, financiado por la National Science Foundation, buscó identificar las viviendas de los trabajadores y comprender la energía involucrada en la producción de sal.
Metodología y datación por radiocarbono
Debido a la suspensión del trabajo de campo en Ek Way Nal (donde se ubica la salina de Paynes Creek) desde marzo 2020, el equipo recurrió a material previamente extraído y almacenado en el laboratorio de Arqueología de LSU: cientos de muestras de madera de postes y paja, además de fragmentos cerámicos.
McKillop explicó la estrategia: “Envié una muestra de madera de cada poste a datación por radiocarbono para comprobar si todas las estructuras pertenecían al mismo periodo, lo que permitiría visualizar los artefactos y edificios bajo el mar”.
Cronología y desarrollo de las estructuras
Con los resultados, se delineó una secuencia constructiva que inicia en el Clásico Tardío, en el apogeo de la civilización maya, y se extiende hasta el Clásico Terminal, cuando los gobernantes perdieron el control y las ciudades fueron abandonadas alrededor del 900 d.C.

Comparación con Sacapulas y usos múltiples
Utilizando como modelo el bien estudiado sitio de Sacapulas, Guatemala, McKillop y su equipo pudieron establecer expectativas arqueológicas para distintas actividades: hervir salmuera en hornos, habitar residencias y salar y secar pescado.
El artículo describe tres fases constructivas que incluyen varios hornos de sal, al menos una vivienda y una zona al aire libre destinada al salado y secado de pescado. La datación individual de cada edificio proporcionó una cronología más precisa que ahora se aplica a otros sitios.
Conclusiones
El análisis confirma la estimación de McKillop de que en la salina de Paynes Creek operaban simultáneamente diez hornos de sal, como se reportó en su libro Maya Salt Works (2019, University Press of Florida). “La investigación subraya la importancia de datar cada poste y estructura de paja para evaluar la capacidad productiva de este recurso esencial. También muestra el valor de mapear individualmente los artefactos y los postes del lecho marino para interpretar el uso de los edificios. Al usar el modelo de Sacapulas, se evidencia que los mayas residentes producían un excedente doméstico de sal, integrado en la economía regional y les permitía adquirir bienes no locales”.