La pequeña estatuilla de casi 11 cm de altura, conocida como la Venus de Willendorf, es uno de los ejemplos más emblemáticos del arte paleolítico europeo. Su material, una oolita que no se encuentra en la zona de Willendorf, ha desconcertado a los investigadores durante más de un siglo.
Un equipo multidisciplinario liderado por el antropólogo Gerhard Weber (Universidad de Viena), los geólogos Alexander Lukeneder y Mathias Harzhauser, y la prehistoria Walpurga Antl‑Weiser (Museo de Historia Natural de Viena), ha utilizado imágenes tomográficas de alta resolución para demostrar que la piedra con la que se talló la Venus proviene probablemente del norte de Italia. El estudio, publicado en Scientific Reports, aporta nueva evidencia sobre la notable movilidad de los humanos modernos entre el sur y el norte de los Alpes.
El interior también revela información sobre el exterior
Los datos tomográficos mostraron que los sedimentos de la oolita se depositaron con distintas densidades y tamaños. Se observaron restos diminutos de conchas y seis granos muy densos, llamados limonitas, que explican las extrañas cavidades hemisféricas de la superficie de la Venus. Según Weber, "las limonitas duras aparecieron cuando el artesano esculpía la figura, y el ombligo parece haber sido creado por necesidad".

Otra observación importante: la oolita es porosa porque los núcleos de los millones de ooides que la componen se disolvieron con el tiempo. Esta porosidad habría facilitado su talla hace unos 30 000 años. Además, los científicos identificaron un diminuto fragmento de concha de 2,5 mm, fechado en el Jurásico, lo que descarta rocas más jóvenes del Mioceno, como las de la cuenca de Viena.
Un largo viaje para la época
El análisis comparativo de granos de muestra procedentes de Francia, Ucrania, Alemania, Sicilia y otras regiones europeas mostró que ninguna muestra dentro de un radio de 200 km de Willendorf coincidía con la Venus. En cambio, los datos coincidieron estadísticamente con rocas extraídas cerca del lago Garda, en el norte de Italia.
Este hallazgo sugiere que el material de la Venus realizó un recorrido desde el sur de los Alpes hasta el Danubio, al norte de los mismos. "Los grupos gravetianos buscaban y habitaban lugares favorables; cuando el clima o las condiciones cambiaban, se desplazaban, preferentemente siguiendo los ríos", explica Weber. El trayecto, que podría haber durado varias generaciones, habría abarcado unos 730 km a lo largo de los ríos Etsch, Inn y Danubio, manteniéndose bajo los 1 000 m de altitud, salvo un tramo de 35 km en el lago Reschen.

Dos rutas posibles se han propuesto: una rodeando los Alpes hacia la llanura pannonesa, y otra cruzando los Alpes. La segunda es menos probable si ya existían glaciares continuos hace 30 000 años, aunque la altitud relativamente baja de la ruta sugiere que podría haber sido viable.
Conexión posible, aunque menos probable, con el este de Ucrania
Si bien la estadística apunta claramente al norte de Italia, una muestra del este de Ucrania (a más de 1 600 km de Willendorf) también mostró cierta afinidad, aunque menos marcada que la italiana.
Curiosamente, figuras venusinas ligeramente más jóvenes encontradas en Austria guardan similitudes con hallazgos de la región sur de Rusia, y los datos genéticos indican que poblaciones de Europa central y oriental estaban interconectadas en esa época.
El estudio abre nuevas perspectivas sobre la presencia y movilidad de los primeros humanos en la región alpina, un tema aún poco investigado. Como comenta Weber, "queremos combinar estos resultados con redes de investigación vienesas que integren antropología, arqueología y otras disciplinas para seguir desentrañando la historia temprana de los Alpes".