Por primera vez, un presidente francés se compromete oficialmente con la restitución de objetos del patrimonio africano. Una decisión espectacular que sorprende a sus predecesores.

Las palabras de Emmanuel Macron en su discurso oficial en Burkina Faso no pasarán inadvertidas en el continente africano. El presidente de la República prometió que la devolución del patrimonio africano conservado en las colecciones nacionales de Francia será una prioridad durante los próximos cinco años. Un anuncio impactante, considerando la postura que Francia y otras naciones occidentales mantenían hasta ahora sobre la “inalienabilidad” de los bienes museísticos.
En su alocución, pronunciada el 28 de noviembre de 2017 en la universidad de la capital, Uagadugú, ante 800 estudiantes, Macron afirmó: «Quiero que se cumplan las condiciones para la restitución, temporal o permanente, del patrimonio africano en África… No puedo aceptar que gran parte del patrimonio cultural de varios países africanos se encuentre en Francia. Existen explicaciones históricas, pero no hay una justificación válida, duradera e incondicional. El patrimonio africano no puede quedar solo en colecciones privadas y museos europeos. Debe estar presente en París, pero también en Dakar, Lagos, Cotonú; será una de mis prioridades. Quiero que, en cinco años, se logren las condiciones para su restitución, ya sea temporal o permanente», añadió, subrayando que todo debe hacerse «garantizando la seguridad y el cuidado necesario en África para proteger esas obras».
En marzo de 2017, antes de las elecciones presidenciales del 7 de mayo, Francia rechazó la solicitud de Benín para la devolución de objetos reales, como asientos ceremoniales, puertas del palacio y estatuas antropomórficas, provenientes de la antigua colonia conocida entonces como Dahomey. Las autoridades francesas se basaron en la legislación vigente: Francia ratificó en 1997 la Convención de la UNESCO de 1970, que declara inalienables las colecciones museísticas y no retroactiva a adquisiciones anteriores. No obstante, la misma normativa ha permitido devoluciones en casos específicos, como los cinco objetos devueltos al Egipto por el Museo del Louvre en 2010, cuando se demostró una adquisición ilegal.
Surge entonces la pregunta: ¿qué implica esta “prioridad” anunciada por Macron para los objetos del patrimonio africano que se encuentran en instituciones como el Musée du Quai Branly de París o el Musée d'Aquitaine de Burdeos?
Una cuestión espinosa para los grandes museos del mundo
La restitución es un tema complejo que cruza el derecho, la política y la ética, y que afecta a los grandes museos internacionales. El British Museum, en Londres, enfrenta la solicitud griega de devolución de los mármoles del Partenón y la petición nigeriana de los cabezas de bronce del siglo XV de Ifé. El Neues Museum de Berlín se ve presionado por Egipto para la restitución del busto de Nefertiti. Cada caso refleja una historia particular y plantea dudas sobre el papel de estas instituciones, que se declaran de vocación universal. En diciembre de 2002, el Louvre y 19 museos líderes firmaron una declaración que afirmaba que «estas instituciones no están al servicio de los habitantes de una sola nación, sino de los ciudadanos de todas».
En ocasiones, se han encontrado soluciones puntuales. En 2010, el entonces presidente Nicolas Sarkozy autorizó la devolución a Corea del Sur, bajo forma de «préstamo a largo plazo», de 297 manuscritos de los archivos reales coreanos conservados en la Biblioteca Nacional de Francia, medida que generó controversia.
Macron, perteneciente a una generación que “no conoció a África como continente colonizado”, ha hablado sin reservas sobre este tema durante su gira africana, anunciando también que 2020 sería una “temporada de las culturas africanas en Francia”.