Descubrimientos arqueológicos

Túnicas de jade de los emperadores y príncipes de la dinastía Han

El jade como símbolo de poder en la China antigua

Desde la era neolítica, los discos y tubos de jade ya eran indicadores de alta posición social, pues su extracción y tallado requerían gran tiempo y recursos. El jade, duro, resistente y de gran belleza, llegó a ser más apreciado que el oro y la plata, y se vinculó a creencias sobre la inmortalidad del alma.

Las túnicas funerarias de jade

Durante la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.) el jade pasó a formar parte del atuendo funerario de emperadores, nobles y aristócratas, pues se creía que sus propiedades ayudaban a preservar el cuerpo después de la muerte.

Túnicas de jade de los emperadores y príncipes de la dinastía Han

Descubrimiento de los trajes de Liu Sheng y Dou Wan

En 1968 se hallaron dos túnicas completas de jade en las tumbas del príncipe Liu Sheng, hijo del emperador Jing, y su esposa Dou Wan, en cuevas cercanas a Mancheng, provincia de Hubei. El complejo funerario, separado 120 m entre sí y unido por un camino de piedra de 6‑14 m de ancho, contenía 5 124 objetos de jade, seda, bronce y otros materiales preciosos.

Túnicas de jade de los emperadores y príncipes de la dinastía Han

Características de las túnicas

La túnica de Dou Wan consta de 2 160 placas de jade unidas con hilos de oro; la de Liu Sheng tiene 2 498 piezas, también enlazadas con más de un kilo y medio de hilo de oro, creando una especie de armadura mosaico verde‑dorado.

Cada traje está dividido en 12 secciones (cara, cabeza, parte frontal y trasera del manto, brazos, guantes, piernas y pies). Las placas, de 1,5 × 1 cm a 4,5 × 3,5 cm y de 0,2‑0,35 cm de grosor, poseen agujeros en cada esquina para pasar el hilo de oro. Se estima que su elaboración tomó alrededor de diez años.

Túnicas de jade de los emperadores y príncipes de la dinastía Han

Significado ritual

Según la cosmología china, el ser humano posee dos almas: el hun (espíritu vital) y el po (alma terrenal). La túnica de jade estaba diseñada para retener el po dentro del cuerpo, mientras que el hun podía abandonar el cráneo a través de una pequeña abertura y emprender el viaje al más allá.

Túnicas de jade de los emperadores y príncipes de la dinastía Han

Aunque las túnicas no evitaron la descomposición de los cuerpos, el jade absorbió restos orgánicos, lo que sugiere que el ADN de los difuntos quedó impregnado en la piedra.

Otros hallazgos y la desaparición de la tradición

Posteriores descubrimientos incluyen la túnica del príncipe Huai (1973, Dingxian), la del rey Zhao Mo de Nanyue (1983, Guangzhou) y la del rey Liu Wu de Chu (1991, Xuzhou). En total, se han identificado unas dos decenas de trajes de jade, confeccionados con placas cuadradas, rectangulares, triangulares o trapezoidales y unidos con oro, plata, cobre o seda, según el estatus del difunto.

Túnicas de jade de los emperadores y príncipes de la dinastía Han

Con la caída de la dinastía Han, la práctica desapareció. El emperador Cao Pi prohibió su fabricación en 223 d.C. para evitar que ladrones quemaran los hilos de oro y saquearan los tesoros.