¿Qué es Oasisamérica?
El término Oasisamérica designa una zona del suroeste de Norteamérica que se extiende desde las Montañas Rocosas hasta la Sierra Madre Occidental, entre el Golfo de California al oeste y el valle del Río Grande al este. En la actualidad comprende parte del sureste de los Estados Unidos (Arizona, Utah, Nuevo México, Colorado, Nevada y California) y del norte de México (Chihuahua, Sonora y Baja California).
Origen del concepto
La denominación apareció por primera vez en 1954 en el artículo «Gatherers and farmers in the Greater Southwest: a problem in classification», publicado en la revista American Anthropologist. Fue acuñada por el antropólogo alemán Paul Kirchhoff, quien también introdujo el concepto de Mesoamérica en 1943 y, once años después, amplió su clasificación añadiendo Aridoamérica y Oasisamérica.
Ambiente y subsistencia
La región se caracteriza por extensas llanuras áridas, pero cuenta con ríos importantes como el Yaqui, el Colorado, el Casas Grandes, el Gila y el Mayo, y con antiguos lagos que dieron origen a los oasis. Estas fuentes de agua y un clima relativamente menos extremo favorecieron la agricultura y, por ende, la aparición de asentamientos sedentarios.
Los cultivos principales (maíz, frijol y calabaza) fueron adoptados desde Mesoamérica, con la que Oasisamérica mantuvo intensas relaciones comerciales, sobre todo por la extracción de turquesa, muy apreciada en el sur. Evidencias de este intercambio incluyen restos de guacamayos tropicales y canchas de juego de pelota encontradas en Paquimé (Casas Grandes, Chihuahua).
Cronología temprana
Los primeros pobladores paleoindios llegaron hace unos 10 000‑12 000 años, atraídos por la abundancia de agua y recursos pesqueros. Las primeras evidencias materiales datan entre 10 500 y 7 500 a.C. El período Arcaico (≈ 7 000‑1 500 a.C.) marca la introducción de la agricultura y la consolidación de asentamientos en cuevas, escarpes y algunas aldeas de llanura.
Las tres grandes culturas
Anasazi (Pueblos Ancestrales)
Se desarrollaron en la zona de los Cuatro Rincones (Utah, Arizona, Colorado y Nuevo México). Su arquitectura destaca por viviendas de mampostería de varios pisos, a menudo construidas en acantilados, y por sistemas de riego avanzados. Entre los sitios más representativos se encuentran Mesa Verde, Pueblo Bonito, Chaco Canyon y Aztec Ruins. El florecimiento de esta cultura se sitúa entre el siglo I a.C. y la conquista española del siglo XVI.
Hohokam
Habitantes de la llamada Pimería Alta (entre los ríos Gila y Colorado). En un entorno desértico construyeron una extensa red de canales de riego que les permitió producir dos cosechas anuales. Sus poblados eran en su mayoría semisubterráneos para mitigar el calor. La cultura desapareció antes de la llegada de los españoles, dejando restos como Snaketown y Casa Grande. Los actuales pimas y papagos son sus herederos culturales.
Mogollón
Se ubicó entre Arizona y Nuevo México. Su desarrollo se divide en una fase temprana (500 a.C.–1000 d.C.) y una fase tardía (hasta ≈ 1540). El apogeo se alcanzó entre los siglos X‑XIII, impulsado por el comercio con Mesoamérica y la influencia anasazi. Paquimé, en la Sierra Madre Occidental, fue su centro más importante, famoso por su arquitectura de adobe y su cerámica policromada.
Culturas periféricas
Además de las tres grandes, existieron grupos menos extensos: los Fremont (Utah y partes de Nevada, Idaho y Colorado), los Pataya (entre Arizona, California, Baja California y Sonora) y los habitantes de los “Trenches” del noroeste de Sonora, influenciados por Mogollón y Hohokam.
Declive y creencias apocalípticas
Los principales pueblos de Oasisamérica ya mostraban signos de colapso antes de la llegada de los españoles, provocados por sequías prolongadas, sobreexplotación ambiental y conflictos internos. Esta situación pudo haber alimentado la creencia de que el mundo acabaría en 1695, coincidencia que se superpone a la rebelión indígena de 2 de abril de ese año en Arizona, entonces parte del Virreinato de Nueva España.
Resistencia contra la dominación española
Tras la primera conquista (1540‑1542) los pueblos Pueblo realizaron varias revueltas: la Guerra de Tiguex (1540), la de 1599 y la de 1680 liderada por el sacerdote Popé. La pacificación definitiva llegó con la campaña de Diego de Vargas (1692). Sin embargo, en 1695‑1696 estalló una nueva insurrección, primero entre los seris de la costa del Golfo de California y luego entre otras tribus Pueblo, que fue reprimida brutalmente.
La siguiente gran rebelión fue la de los pimas (o “O’odham”) en 1751‑1752, encabezada por Luis Oacpicagigua, que movilizó a unos quince mil indígenas antes de ser sofocada. Tras estos conflictos, la administración virreinal adoptó una política más conciliadora, pero la tensión persistió hasta la independencia de México.