Un escándalo que sacudió Jerusalén
En 1911 una polémica sacudió la ciudad santa y, por extensión, toda la región palestina bajo dominio otomano. Miembros de la llamada Parker Expedition, una misión arqueológica, fueron sorprendidos excavando de noche en el Haram al‑Sharif (Monte del Templo) disfrazados de árabes. La acción, ilegal y considerada una profanación del sitio sagrado, provocó protestas internacionales y obligó a los responsables a huir en barco. El líder de la fuga era Montagu Parker, un noble inglés obsesionado con encontrar los supuestos tesoros perdidos del rey Salomón.

Montagu Brownlow Parker, el conde aventurero
Montagu Brownlow Parker, quinto conde de Morley, nació en 1878, hijo de Albert Edmund Parker, destacado político liberal. Educado en Eton y formado en el Regimiento de Gloucester, sirvió en la Segunda Guerra de los Boers y alcanzó el rango de capitán antes de abandonar el ejército para dedicarse a la caza de tesoros.

El origen de la obsesión por el tesoro de Salomón
En 1908 Parker conoció a Valter Juvelius, un escritor finlandés que había descifrado, según él, un pasaje codificado del Libro de Ezequiel que indicaba la ubicación exacta del tesoro del rey Salomón. Juvelius combinó esa información con fragmentos de la Mishná y afirmó que el tesoro estaba enterrado bajo el Haram al‑Sharif.

Financiación y organización de la expedición
Montagu reunió a un grupo internacional (Juvelius, el ingeniero sueco Johan Millén, el capitán holandés Hoppenrath y otros) y fundó la compañía JMPFW Ltd. Con el aval otomano, obtuvieron un préstamo de £25,000 de mecenas como la duquesa de Marlborough y el industrial Philip Armour. La falta de rigor científico no impidió que el proyecto recibiera fondos.

Las excavaciones y el escándalo
El trabajo comenzó en agosto de 1909 bajo la supervisión del sacerdote dominicano y arqueólogo Louis‑Hughes Vincent, el único experto real del grupo. Los demás participantes se dedicaron más a fiestas nocturnas y apuestas que a la arqueología. La operación, llevada a cabo en secreto y con guardias armados, provocó la ira de la población local.

En la segunda temporada, en 1910, los excavadores vaciaron la Fuente de Gihón y abrieron varios túneles que resultaron ser simples alcantarillas. La prensa local denunció el alboroto y los funcionarios otomanos fueron sobornados para evitar la interrupción del proyecto.

El descubrimiento del "Pozo de los Almas" y la huida
Al no poder seguir excavando en el terreno original, Parker trasladó la obra al Monte del Templo. En la oscuridad, los excavadores descubrieron una pequeña caverna conocida como el Pozo de los Almas, que algunos relacionaron con el Arca de la Alianza. La caverna estaba vacía, pero el rumor de que habían hallado el arca, la corona de Salomón y hasta la espada de Mahoma se propagó rápidamente.

Una guardia no sobornada los sorprendió, lo que desencadenó una persecución. Parker y su equipo escaparon en yate mientras la población, enfurecida, exigía la devolución de los supuestos tesoros. El escándalo provocó la destitución de funcionarios otomanos, tensiones diplomáticas entre el Imperio Otomano y el Reino Unido y una investigación oficial.
Consecuencias y legado
Parker intentó regresar en 1911, pero las autoridades le negaron el acceso. Mientras tanto, el arqueólogo francés Raymond Weill, financiado por el barón Edmund de Rothschild, inició sus propias excavaciones, descubriendo la Inscripción de Teodoto, la más antigua conocida de una sinagoga en la zona.
La Parker Expedition dejó apenas fragmentos de cerámica, pero su verdadera herencia fue doble: financió la exitosa campaña de Weill y despertó una conciencia popular palestina sobre la protección del patrimonio sagrado. Además, la historia inspiró la película de Steven Spielberg En busca del arca perdida (1981) y un guion descartado de la serie The Adventures of Young Indiana Jones, en la que un joven Indiana acompaña a Parker en la fuga.