Descubrimientos arqueológicos

El precursor del cóctel Molotov en la época de las Cruzadas: un hallazgo fascinante

Los análisis de cerámica medieval hallada en la Ciudad Vieja de Jerusalén confirman que se usaban granadas de mano como armas ofensivas durante las Cruzadas.

El precursor del cóctel Molotov en la época de las Cruzadas: un hallazgo fascinante

Ejemplos de granadas medievales: vasijas de cerámica llenas de nafta y otros compuestos incendiarios, encendidas con una mecha y lanzadas contra el enemigo. Museo de Historia Militar, Viena, Austria.

Estos fragmentos parecen simples, pero sus análisis revelan descubrimientos sorprendentes. A veces conservan inscripciones antiguas; otras, diminutas trazas de los productos que contenían. Los restos de cerámica son auténticos registros del pasado que los científicos pueden estudiar con técnicas avanzadas como cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas, microscopía óptica o fluorescencia de rayos X.

Así fue como el equipo liderado por la Dra. Carney D. Matheson, antropóloga y bioquímica de la Universidad Griffith (Australia), extrajo información molecular de cuatro pequeñas vasijas esferocónicas halladas en la década de 1960 en niveles arqueológicos del siglo XI‑XII, en el llamado "Jardín Armenio" de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

En un artículo publicado en la revista PLoS ONE, los investigadores explican que en tres de ellas encontraron residuos de aceites, probablemente de perfumes o medicinas. En la cuarta –un fragmento de arenisca de gruesas paredes– detectaron compuestos químicos comparables a los de un artefacto explosivo. ¿Una granada medieval usada durante las Cruzadas?

El precursor del cóctel Molotov en la época de las Cruzadas: un hallazgo fascinante

Fragmento esferocónico con trazas de material inflamable datado de la época de las Cruzadas, descubierto en la Ciudad Vieja de Jerusalén. © PLoS ONE

Ese fragmento contenía nitrito de potasio, azufre y otras sustancias típicas de armas incendiarias. Son pruebas de que los ejércitos musulmanes de Jerusalén empleaban granadas de aceite y azufre contra los cruzados en los siglos XI‑XII, confirmando la fabricación y uso de granadas manuales en la época de las Cruzadas (1095‑1291).

Cerámica para almacenar productos químicos

"Lanzadas como granadas contra fortalezas cruzadas, el uso de dispositivos que producían ruidos fuertes y destellos brillantes está registrado en textos medievales", comenta la Dra. Matheson, recordando que estudios previos ya habían identificado dispositivos incendiarios similares en otros sitios del Oriente Medio. El análisis publicado en PLoS ONE constituye una valiosa confirmación de su uso. "Vasijas pequeñas, sin esmaltar, sin decoración y de paredes gruesas, cocidas a alta temperatura, podrían haber tenido esta función específica, inexistente antes del siglo IX y después del XV, lo que sugiere una categoría definida de cerámica destinada al almacenamiento de sustancias químicas… o a armas explosivas", señala la especialista.

"Uno de los estudios más destacados sobre granadas medievales se realizó en los años 40 por el académico francés Maurice Mercier", añade Adrienne Mayor, historiadora de la ciencia y la tecnología antigua en la Universidad de Stanford. Mayor, que no participó en el estudio, recuerda que Mercier describió granadas incendiarias usadas en la Batalla de El Cairo en 1167, basándose en hallazgos de 1916 del museo de El Cairo y del arqueólogo francés Albert Gabriel.

Artesanos con dominio aerodinámico

Mercier había observado que los recipientes hallados en las ruinas de El Cairo diferían de los usados para perfumes o medicinas: eran vasijas de arenisca muy gruesas, con tapas rotas y bordes extremadamente afilados. Solo una explosión interna poderosa podría haber producido esas fracturas, similares a las del fragmento analizado por la Dra. Matheson. "Varias variedades de "vasijas de nafta" – primitivas bombas incendiarias tipo cóctel Molotov – se exhiben en el Museo de El Cairo y en el Louvre, París", indica Mayor. En esencia, los antiguos fabricantes de granadas poseían un amplio conocimiento de explosivos e ingredientes inflamatorios, y lograron crear cerámica de alta resistencia. "Estos artesanos también dominaban la aerodinámica, lo que les permitió diseñar formas esferocónicas ideales para lanzar como granadas", añade.

El historiador señala que, si retrocedemos aún más, los bajorrelieves asirios muestran granadas llenas de aceite ya usadas en Mesopotamia. En 2006, arqueólogos en Pakistán descubrieron sustancias químicas de "bolas de fuego" de materiales bituminosos empleadas en la época de Alejandro Magno (327 a.C.) en la región de Gandhara (entre Pakistán y Afganistán).

"Parecería que el uso de granadas incendiarias es anterior a la Edad Media, tema central de este artículo", resume Mayor. "Investigaciones futuras sobre estos contenidos explosivos nos ayudarán a comprender mejor la antigüedad de estas armas en el Mediterráneo oriental durante la época medieval", concluye la Dra. Matheson.

Un combustible original: la nafta

Nafta es un término de origen persa que designa un aceite mineral usado como combustible en la antigua Mesopotamia. En árabe, nafṭ también significa aceite o betún. En el Libro II de su Historia Natural, Plinio el Viejo (siglo I d.C.) escribe: "La nafta es una sustancia que fluye como betún, en los alrededores de Babilonia y en Astacena, provincia parta". La nafta pudo haber sido uno de los componentes del famoso fuego griego empleado por los bizantinos hasta el siglo XIV.