Un hallazgo inesperado en la cueva Kapova
En noviembre de 2017, el restaurador andorrano Eudald Guillamet, invitado por investigadores rusos, descubrió una figura de camello de dos jorobas – Camelus bactrianus – tallada en la pared de la cueva Kapova (también conocida como Shulgan‑Tash), en los Urales del sur. Es la primera representación de un camello bactriano hallada en todo el arte del Paleolítico Superior.

El contexto de la cueva
Kapova es una caverna decorada descubierta en 1959 en Bashkortostán, una república fronteriza con Kazajistán. Hasta ahora, la cueva era famosa por sus más de cien representaciones de mamuts lanudos, caballos, bisontes y rinocerontes. La figura del camello estaba oculta bajo una densa capa de calcita, producto de micro‑corrientes que precipitan minerales.

Eudald Guillamet revela la figura del camello bactriano en la cueva Kapova, Urales. © A. Pakhunov
Restauración cuidadosa
Para eliminar la calcita sin dañar la pintura, Guillamet utilizó un cortador electromecánico con una cabeza de diamante esférica. «El objetivo es exponer el arte oculto manteniendo una fina película translúcida de calcita para protegerlo», explicó el especialista.

Kapova antes y después de la restauración de los dibujos prehistóricos bajo la calcita. © A. Pakhunov
Datación y relevancia
Después de dos días de trabajo, la figura completa, de unos 60 cm de ancho, quedó visible. La datación por método de uranio‑torio (U‑Th) de la calcita adyacente indica que la pintura tiene al menos 16 000 años, según la especialista en arte rupestre Ekaterina Devlet del Instituto de Arqueología de la Academia Rusa de Ciencias. Este rango cronológico es mucho anterior a la primera evidencia arqueológica del camello bactriano en la región, cuya presencia domesticada se remonta apenas al siglo VII a.C.
El camello bactriano en la historia
Originario de las estepas semiáridas de Asia Central y Mongolia, el camello de dos jorobas fue el principal medio de transporte a lo largo de la Ruta de la Seda, función que continúa hoy en día en China. No apareció en Europa hasta la Edad Media, a diferencia del dromedario africano (Camelus dromedarius), que los romanos utilizaban como animal de carga en la Antigüedad.