Una civilización hidráulica
La cultura Nazca, que se desarrolló en los valles del actual departamento de Ica entre los siglos I y VII d.C., es famosa por las enigmáticas Líneas de Nazca, enormes geoglifos de animales, figuras humanas y motivos geométricos.
Sin embargo, los nazcas también sobresalieron por su avanzada tecnología hidráulica. Construyeron una extensa red de acueductos, canales y pozos que garantizaba el suministro permanente de agua a la agricultura.
Este conjunto de acueductos, canales y pozos se conoce como puquios (del quechua pukyu, que significa fuente o manantial). Hasta la fecha se han identificado más de 40 puquios, la mayoría en pleno funcionamiento.

Fechas y controversias
Los puquios se utilizaban para llevar agua dulce de riego y uso doméstico a asentamientos desérticos. Aunque su datación exacta sigue siendo objeto de debate, la mayoría de los estudios sitúan su construcción alrededor del año 500 d.C. Algunos puquios de otras regiones de Perú y el norte de Chile, conocidos allí como socavones, podrían haber sido edificados después de la conquista incaica, en el siglo XVI.
Quienes defienden un origen hispano‑colonial argumentan que los puquios son similares a técnicas de drenaje de minas, como las aplicadas en la mina de Potosí a partir de 1556 bajo la dirección del ingeniero florentino Nicolás de Benedicto. Por el contrario, los defensores del origen prehispánico sostienen que fueron construidos tras una prolongada sequía que comenzó alrededor del 400 d.C. y duró varios siglos, hasta aproximadamente el 1100 d.C.

El consenso actual es que los asentamientos del siglo VI florecieron gracias al agua suministrada por los puquios, aunque aún no existe un método preciso para fechar cada estructura.
Una hipótesis menos aceptada, propuesta por David Johnson, sugiere que las Líneas de Nazca serían mapas de los acuíferos subterráneos que alimentan el sistema de puquios.

Los puquios de Cantalloc
Los puquios nazcas se sitúan a unos 500 m sobre el nivel del mar, a lo largo de cinco de los nueve cauces que alimentan el Río Grande de Nazca en la temporada de lluvias (el resto del año permanecen secos): Las Trancas, Taruga y el propio Nazca, con sus afluentes Tierras Blancas y Aja. Todas sus fuentes nacen en los Andes, a unos 70 km de distancia.
El conjunto más célebre es el de los acueductos de Cantalloc, ubicado a unos 4 km al norte de la ciudad de Nazca. Primero se excavaron pozos separados entre 20 y 50 m; al alcanzar la capa freática, el agua se canalizaba por túneles subterráneos hacia los depósitos o cochas que regaban los valles.

Los puquios de Cantalloc (entre los que destacan Ocaña, Matara, Uchulla, Tejeje, Bisambro, Cantillo, Aja, Curve, Llícuas, Soisonguito, Copara y Achirana) fueron construidos como galerías subterráneas de losas y troncos de huarango. Cada 10‑30 m presentan pozos de ventilación en forma de espiral, llamados ojos, que permiten el acceso para su limpieza y mantenimiento.
Estas galerías suelen medir 1 m de altura y ancho; algunas versiones más modernas, reforzadas con vigas de madera y, posteriormente, con cemento, alcanzan los 2 m de altura. La longitud de los puquios varía desde unos pocos metros hasta varios cientos; el más largo registra 372 m.

Impacto en la sociedad nazca
Gracias a los puquios, la sociedad agrícola nazca prosperó en una zona donde el agua superficial escaseaba. Estas ingeniosas estructuras fueron la clave para sostener una población importante en un entorno extremadamente árido.
Al final del siglo XVI la región se destacó por su viticultura; viajeros como Clements Markham la describieron como «el lugar más fértil y bello de la costa peruana».