Descubrimiento en la cueva de Gough
Un radio humano de aproximadamente 15.000 años de antigüedad, extraído de la cueva de Gough (Gran Bretaña), presenta incisiones en forma de zigzag. Según la antropóloga Silvia Bello, del Museo de Historia Natural de Londres, estas marcas podrían ser la prueba más antigua conocida de canibalismo ritual.
La cueva de Gough ya era famosa por los cráneos tallados que se utilizaban como copas. En ella se hallaron los restos de seis individuos —un niño, dos adolescentes y tres adultos jóvenes— que fueron desollados, desmembrados y consumidos por cazadores magdalenarios (entre 18.000 y 12.000 años atrás), cuando las Islas Británicas formaban una península del continente europeo.
Los cráneos fueron vaciados y modelados para crear vasos con capacidad de hasta dos pintas (aproximadamente un litro). El nuevo análisis, realizado con microscopio electrónico, reveló que el radio había sido aplanado y grabado con una lámina de sílex afilada antes de romperse para extraer la médula, la cual fue succionada y luego descartada.
Las líneas de zigzag fueron detectadas mediante estudios microtomográficos. © Silvia Bello.
Los investigadores compararon las 87 incisiones del radio con 207 marcas en huesos humanos y 115 en huesos de animales (costillas de caballo, tibias de liebre, restos de ciervo, etc.). Las marcas del radio difieren en ancho y en el gesto que las produjo, descartando que fueran simples cortes de despiece.
Cráneos cuidadosamente desollados y demacrados
El uso de huesos humanos como materia prima para herramientas utilitarias o simbólicas es raro en la Europa paleolítica. Algunos fragmentos humanos transformados en retocadores se han encontrado en La Quina (Charente), mientras que en Brassempouy, Duruthy e Isturitz se hallaron huesos con grabados de zigzag, aunque esos pertenecían a costillas de grandes mamíferos.
En la cueva de Le Placard (Charente) se descubrieron cinco copas talladas a partir de cráneos de hace unos 18.000 años, pero sin grabados en huesos humanos. Un posible cuenco craneal y fragmentos de hueso parietal con rayas se hallaron en Isturitz, contemporáneos a los de Gough, aunque su interpretación sigue siendo debatida.
Por lo tanto, el radio tallado constituye un hallazgo único del periodo magdalenario en Gough.
Los cráneos esculpidos podrían haber servido como vasos de bebida para los cazadores magdalenarios de Gough. © Silvia Bello.
Según los autores, la combinación de cráneos vaciados y el radio grabado indica que el canibalismo no era meramente alimentario, sino parte de un ritual. La abundancia de huesos animales en el suelo de la cueva sugiere que la práctica no respondía a una necesidad de supervivencia.
¿Canibalismo guerrero o funerario?
Silvia Bello interpreta los gestos como un acto ceremonial, no como una simple extracción de recursos. Las marcas en los huesos, incluido el radio, son similares a las encontradas en animales sacrificados, pero no hay señales de trauma que indiquen muerte violenta; los individuos probablemente murieron por causas naturales.
Sin embargo, el antropólogo Bruno Boulestin (Universidad de Burdeos) advierte que distinguir entre cortes por violencia y por ritual es complicado, especialmente en huesos rotos repetidamente. Además, la mayoría de los cráneos con forma de vaso documentados en la etnohistoria pertenecen a enemigos, lo que sugiere un posible canibalismo bélico más que funerario.
Los investigadores londinenses también tomaron muestras de ADN del radio para determinar si pertenecía a una de las personas cuyas calaveras fueron talladas, aunque los resultados aún no se han publicado.