En el departamento de Puy-de-Dôme, una carretera pavimentada que podría datar de la época romana fue dañada durante los trabajos de instalación de una fibra óptica.

Según informó France 3 Rhône‑Alpes, la vía conecta Orcines con Chamalières. Los vecinos alertaron a la Dirección Regional de Asuntos Culturales (DRAC), que envió a la arqueóloga Hélène Dartevelle del Servicio Regional de Arqueología al lugar.
Dartevelle, que se negó a responder nuestras preguntas y a las de otros interlocutores, detuvo los trabajos a la espera de una decisión administrativa o judicial. El periodista Fabien Gandilhon señaló que la obra no se realizó de forma ilegal, pues el operador contaba con todas las autorizaciones necesarias; sin embargo, la DRAC habría recibido información errónea.
Se desconoce si la calzada dañada es realmente romana, ya que aún no se ha realizado un estudio científico que lo confirme.
Arqueología preventiva para evitar este tipo de incidentes
Normalmente, cualquier obra en un sitio arqueológico debe ser autorizada por la DRAC, que la concede tras una investigación arqueológica preventiva. Esta investigación consiste en diagnosticar el terreno para identificar y caracterizar los elementos arqueológicos de interés. Si es necesario, se pueden llevar a cabo excavaciones y la DRAC o la prefectura pueden exigir modificaciones al proyecto para reducir su impacto. En casos excepcionales, el terreno puede ser declarado monumento histórico.
La arqueología preventiva ha permitido descubrir numerosos testimonios del pasado; recientemente, informamos del hallazgo en las riberas del Ródano de un “pequeño Pompeya vienesa”.