Pequeñas algas y bacterias formaron una red de seguridad nutritiva que sostuvo a los organismos que habitan el fondo marino.

Devastación
El impacto de un enorme asteroide hace 65 millones de años provocó la extinción de los dinosaurios no aviares y, con ellos, cerca del 50 % de las especies vivas. La catástrofe también alcanzó las profundidades oceánicas, donde la vida marina se detuvo abruptamente.
¿Cómo sobrevivieron los organismos del fondo?
Estudios recientes de conchas y restos de organismos de gran profundidad extraídos de núcleos del lecho atlántico revelan que ciertas algas y bacterias resistieron las condiciones catastróficas posteriores al choque del asteroide. Estos microorganismos mantuvieron un flujo constante de materia orgánica que se depositó en el lecho marino, proporcionando alimento suficiente para las criaturas bentónicas.
“Nuestros resultados demuestran que, pese a una ola masiva e instantánea de extinción del plancton, algunos organismos fotosintéticos como las algas y las bacterias persistieron y alimentaron a las especies del fondo marino, permitiéndoles sobrevivir”, explica Heather Birch, de la Universidad de Cardiff, en un artículo publicado en la revista Geology.
Recuperación del ecosistema
Los investigadores calcularon que los nichos ecológicos marinos, vaciados de sus ocupantes, se rellenaron en aproximadamente 1,7 millones de años, el doble de la velocidad estimada previamente. “Tras ese período, el suministro de alimento en las profundidades se restableció completamente con la llegada de nuevas especies”, añadió Birch.
Contexto ambiental del Cretácico tardío
Hace 66 millones de años, la Tierra vivía una fase de agitación ambiental: intensa actividad volcánica, aumento de temperaturas y niveles del mar. Estos cambios climáticos debilitaron a los dinosaurios, reduciendo las especies herbívoras que servían de presa para los carnívoros. Los científicos sostienen que, de haber ocurrido el impacto unos años antes o después, algunos dinosaurios podrían haber sobrevivido.