Descubrimientos arqueológicos

La composición de la Biblia podría ser más antigua de lo que se creía

Descubrimientos en Arad revelan una alfabetización extendida en Judá

Fragmentos de cerámica hallados en Arad, en el desierto de Judea, demuestran que la escritura ya estaba muy extendida en el reino de Judá alrededor del 600 a.C. Esto sugiere que la redacción y compilación de los textos bíblicos pudo haber comenzado antes de lo que se pensaba.

La composición de la Biblia podría ser más antigua de lo que se creía

Las inscripciones en estos ostraca, fechados en el siglo VII a.C., fueron encontradas en la antigua fortaleza de Arad. Contrario a la idea de que la escritura estaba reservada a una élite sacerdotal, los hallazgos indican que funcionarios civiles y soldados también sabían escribir, lo que eleva considerablemente el nivel de alfabetización de la población.

Según el arqueólogo Israel Finkelstein y su equipo de la Universidad de Tel Aviv, estos datos podrían revolucionar nuestra comprensión de la formación de la Biblia. Los resultados se publicaron en la revista Reports of the National Academy of Sciences (PNAS).

La composición de la Biblia podría ser más antigua de lo que se creía

Los fragmentos, que presentan inscripciones de tinta, incluyen órdenes sobre el movimiento de tropas y la gestión de suministros, así como referencias a “el rey de Judá”, “la casa de YHWH” o al templo de Jerusalén. Análisis de imágenes y software especializado revelaron que al menos seis personas distintas – desde oficiales militares hasta subordinados – redactaron estos textos, confirmando que la escritura no era exclusiva de una élite.

Con este nivel de alfabetización, Finkelstein plantea que algunos textos bíblicos podrían haberse escrito ya en la época del Primer Templo (reinado de Salomón), mucho antes de su destrucción por los nabopolinesios de Nabucodonosor en 587 a.C. y del exilio babilónico. Tradicionalmente, muchos estudiosos han sostenido que la mayor parte de la Biblia se redactó después del exilio (587‑338 a.C.) o incluso durante el periodo persa (538‑333 a.C.) tras la autorización de Ciro para el regreso de los judíos.

Estos nuevos hallazgos aportan evidencia secular que podría replantear la cronología y los procesos de creación de los textos sagrados.