Descubrimientos arqueológicos

Neandertal, el joyero de Arcy-sur-Cure

Un novedoso estudio de paleo‑proteómica confirma que la cueva de las joyas de Arcy‑sur‑Cure, en Yonne (Borgoña), fue habitada por neandertales hace unos 40 000 años.

Neandertal, el joyero de Arcy-sur-Cure

Marfiles tallados por neandertales hallados en la cueva de Arcy‑sur‑Cure, Borgoña.

¿Un neandertal coqueta? Ya sabíamos que hacía uso de garras de águila hace 130 000 años. Ahora se estima que, hace 40 000 años, también lucía –y probablemente fabricaba– colgantes y collares adornados con dientes de animales, conchas o marfil tallado (ver foto). Este hallazgo proviene de un análisis de proteínas realizado por investigadores alemanes, británicos, franceses y neerlandeses bajo la dirección de Jean‑Jacques Hublin del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Leipzig, Alemania). La noticia no es trivial, pues la supuesta elegancia de los neandertales franceses dividió a la comunidad científica durante casi medio siglo.

Desde su descubrimiento y, sobre todo, tras la extensa excavación de André Leroi‑Gourhan (1947‑1963), el yacimiento de Arcy‑sur‑Cure ha sido objeto de intensos debates sobre la transición entre neandertales y humanos modernos en Europa. El sitio estuvo ocupado en un momento clave de la prehistoria, hace 40 000 años, cuando los humanos modernos llegaban desde África y los neandertales —presentes en el viejo continente durante más de 200 000 años— comenzaban a desaparecer.

¿Fin de una controversia científica?

En la cueva Renne, dentro de Arcy‑sur‑Cure, se encontraron los famosos collares, pero también herramientas óseas propias de una cultura denominada châtelperroniense, nombrada así por el primer yacimiento donde se identificó. En Arcy‑sur‑Cure, los objetos châtelperronienses están asociados, por primera vez, con restos fósiles de neandertales, lo que alimentó el debate. Algunos paleoantropólogos, como Dominique Baffier, atribuyeron lógicamente las herramientas y joyas a los neandertales. Otros, como Jean‑Jacques Hublin, sostenían que los neandertales no podían producir esos objetos y los habrían obtenido de los humanos modernos, ya sea mediante intercambio o imitación del saber técnico de los recién llegados Homo sapiens.

La nueva publicación aporta un argumento a favor de los neandertales. Matthew Collins, de la Universidad de York (Reino Unido), Jean‑Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, y sus colegas emplearon una técnica original de análisis de proteínas para estudiar la composición química de restos humanos hallados en la cueva Renne. “Al combinar paleo‑proteómica y paleo‑genética, pudimos demostrar que los fragmentos óseos provienen del cráneo de un niño neandertal”, explica Frido Welker, del Max Planck. La secuenciación de genomas neandertales permitió identificar proteínas típicas de estos homínidos; las encontradas en Arcy‑sur‑Cure coincidían estrechamente y además mostraban marcadores de infancia.

¿La conclusión? Jean‑Jacques Hublin lo resume así: “Puedes imaginar todo tipo de escenarios, pero la explicación más sencilla es que este conjunto de objetos fue producido por neandertales. En los mismos niveles encontramos residuos de fabricación de objetos de marfil, lo que indica que se producían in situ”.