Descubrimientos arqueológicos

Una proteína de 3,8 millones de años encontrada en un huevo de avestruz

Tras el hallazgo de una proteína en un fósil de camello de 3,5 millones de años, un equipo internacional aisló otra macromolécula, con una antigüedad superior a 300 000 años, en la cáscara de un huevo en Tanzania. Las proteínas resisten el paso del tiempo mejor que el ADN.

Una proteína de 3,8 millones de años encontrada en un huevo de avestruz

Los huevos de avestruz: sus cáscaras pueden conservar proteínas durante millones de años.

BINDER

El sitio volcánico de Laetoli, en Tanzania, ya famoso por conservar las huellas humanas más antiguas, también ha preservado una proteína extremadamente antigua. Es el hallazgo más antiguo del mundo sin disputa: una secuencia proteica de 3,8 millones de años extraída de la cáscara de un huevo de avestruz fosilizado, descubierta por un equipo liderado por el arqueólogo Matthew Collins de la Universidad de York (Reino Unido). «Las proteínas se conservan mejor que el ADN en el registro fósil», explica el investigador especializado en macromoléculas biológicas. «Sin embargo, los mecanismos de longevidad, supervivencia y los sustratos que permiten esta conservación siguen siendo controvertidos. Hemos demostrado que los minerales de la cáscara actúan como un aglutinante que posibilita una preservación prolongada».

Los mismos investigadores también aislaron secuencias proteicas en huevos más recientes, de apenas 1,3 millones de años, encontrados en el desfiladero de Olduvai, Tanzania. «Nos sorprendió que las secuencias proteicas se conservaran en un sustrato tan frágil –una cáscara delgada– y bajo temperaturas tan altas, en un clima africano».

Proteínas de 3,5 millones de años ya se habían encontrado en los restos de un primo prehistórico del camello, preservadas en los suelos congelados de la isla Ellesmere, en el Ártico. También se reportó una proteína en un fósil de Tyrannosaurus rex de 68 millones de años, pero ese hallazgo de 2007 sigue siendo muy polémico.

Especies e información dietética

El estudio de la materia orgánica presente en los restos paleontológicos es un desafío científico cada vez más practicado. En particular, las proteínas permiten conocer mejor la dieta del organismo portador y, de forma indirecta, su entorno. Recientemente, el análisis de proteínas de 40 000 años permitió identificar a un neandertal en la cueva de Arcy‑sur‑Cure a partir de restos óseos prácticamente indecifrables para los especialistas. Los arqueólogos moleculares tienen grandes expectativas de que estas macromoléculas nos lleven más atrás en el tiempo. El ADN más antiguo hallado hasta la fecha pertenece a un caballo de 700 000 años, mientras que el ADN humano más antiguo analizado tiene 400 000 años (Read Sciences and Future n° 827).