Descubrimientos arqueológicos

Tecnologías de vanguardia al estilo del nuevo Indiana Jones

Imágenes satelitales, Lidar y otras herramientas de alta tecnología

Satélites, drones, Lidar (detección y medición de luz), cámaras térmicas, tomografía sísmica y mediciones de resistividad subterránea forman hoy el amplio arsenal de los arqueólogos para descubrir el más mínimo rastro de arquitectura enterrada bajo bosques, desiertos o capas de arena.

Tecnologías de vanguardia al estilo del nuevo Indiana Jones

Ray Winstone y Harrison Ford en Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (2008).

Este artículo, escrito por Bernadette Arnaud, es un extracto del dossier «La gran aventura de las ciudades perdidas» de Sciences et Avenir 851 (enero de 2018).

Gracias a esas tecnologías, los investigadores pueden explorar extensas áreas geográficas, incluso bajo densas selvas o a varios metros bajo tierra, y localizar estructuras que antes parecían imposibles de encontrar.

Descubrimientos inesperados en lugares remotos

Aunque hoy prácticamente no quedan territorios “ignorados” por el ser humano, muchas zonas siguen sin ser visitadas por su inaccesibilidad. Un ejemplo es el bosque del Monte Mabu, descubierto apenas en 2005 en el corazón de Mozambique. En 2017, investigadores hallaron gigantescos geoglifos en la Amazonía brasileña, marcas que revelan la presencia de civilizaciones hace unos 6 000 años en lo que se creía un territorio virgen.

Exploraciones en África, Asia y América

Arqueólogos y historiadores siguen buscando ciudades descritas en textos antiguos o detectadas mediante técnicas de imagen. En Etiopía, el investigador François‑Xavier Fauvelle‑Aymar, director de investigación del CNRS y del laboratorio Traces (Universidad de Toulouse‑Jean Jaurès), descubrió en 2006 tres ciudades medievales musulmanas que sólo se conocían por escasas referencias escritas. Ahora espera localizar la antigua capital del Imperio de Malí, descrita por al‑Umarí e Ibn Battuta en el siglo XIV, o la ciudad swahili de Sofala, cuya existencia se intuye antes del fuerte portugués del siglo XV.

En busca de Sodoma y Gomorra

Algunos arqueólogos estadounidenses intentan encontrar las legendarias ciudades bíblicas de Sodoma y Gomorra en el Valle del Jordán, mientras que el antropólogo Damien Marken explora los extensos valles del Petén, en las selvas de Guatemala, en busca de tumbas reales y ciudades mayas perdidas.

Una carrera contra el tiempo

Los científicos también luchan contra la destrucción acelerada por conflictos, saqueos y cambio climático. En la zona de Ulaan Uul, Mongolia, y en la antigua Cirene, Libia, la urbanización descontrolada amenaza sitios potenciales. En Asia Central, la desertificación y el deshielo del permafrost en Siberia ponen en riesgo restos arqueológicos que podrían desaparecer para siempre.

Aventureros y leyendas

Muchos buscadores no son académicos, sino exploradores y aficionados que persiguen su suerte, como el coronel británico Percy Harrison Fawcett, desaparecido en 1925 mientras rastreaba la misteriosa “Ciudad Z” en la región del Xingu, Amazonía brasileña. El periodista David Grann señaló en 2005 que las ruinas de Kuhikugu, descubiertas por el arqueólogo Michael Heckenberger, podrían ser la base de esa leyenda. Otros mitos, como la Atlántida mediterránea o Paititi en los Andes, siguen alimentando investigaciones, como la del controvertido aventurero francés Thierry Jamin, quien cree que la ciudad legendaria que sirvió de refugio a los últimos incas será desenterrada algún día.