Descubrimientos arqueológicos

El análisis genético de un fósil infantil revela frecuentes cruces entre neandertales y denisovanos

Un hallazgo único

Un fragmento óseo de apenas 1,5 cm, descubierto en 2012 en la Cueva Denisova, en los Montes Altái de Siberia, es el primer fósil que pertenece a la descendencia directa de un cruce entre neandertal y denisovano.

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La muestra, apodada “Denny”, corresponde a una niña de al menos 13 años que vivió hace unos 50 000 años. Los análisis genéticos realizados por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y la Universidad de Oxford permitieron identificar los cromosomas heredados de su padre neandertal y de su madre denisovana.

Implicaciones evolutivas

Este descubrimiento confirma que los neandertales y los denisovanos se cruzaron con frecuencia, mucho más de lo que se suponía. Svante Pääbo, coautor del estudio publicado en Nature el 22 de agosto de 2018, señaló que “cuando se encontraban, no mostraban prejuicio alguno y se apareaban con relativa facilidad”.

Los neandertales desaparecieron hace unos 40 000 años, mientras que la extinción de los denisovanos sigue sin fecharse con precisión. Sin embargo, su legado genético persiste: entre el 1 % y el 5 % del ADN de poblaciones de Asia, Oceanía y América proviene de denisovanos, y aproximadamente un 2 % del ADN de todos los humanos fuera de África es neandertal.

El análisis genético de un fósil infantil revela frecuentes cruces entre neandertales y denisovanos El análisis genético de un fósil infantil revela frecuentes cruces entre neandertales y denisovanos

El hallazgo de “Denny” abre una nueva ventana al entendimiento de las interacciones entre distintas ramas del género Homo y muestra que la hibridación fue una estrategia evolutiva clave en la prehistoria humana.