Fin del misterio: los últimos análisis de radar realizados en la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes, descartan cualquier cavidad oculta.

Un equipo italiano intenta desvelar los misterios de la tumba de Tutankamón.
La noticia llegó desde El Cairo y no deja espacio a dudas: no se ha encontrado ninguna parte desconocida ni oculta dentro o alrededor del hipogeo del faraón Tutankamón (KV62). Francesco Porcelli, de la Universidad Politécnica de Turín, y líder del equipo científico italiano encargado de los últimos análisis de radar, no pudo confirmar la información publicada por el japonés Hirokatsu Watanabe en marzo de 2016, que había sugerido una posible cavidad desconocida con un 95 % de probabilidad.
No hay espacio vacío que pueda interpretarse como una cámara secreta
Los resultados de los más recientes escaneos de radar se comunicaron el domingo 6 de mayo de 2018 desde El Cairo, durante la "Cuarta Conferencia Internacional Tutankamón" celebrada en el Gran Museo Egipcio (GEM). El geofísico italiano explicó que los múltiples análisis GPR (Ground Penetrating Radar) realizados a lo largo de las paredes de la cámara funeraria no mostraron discontinuidades marcadas ni indicios de un dintel artificial. No se detectó ningún vacío detrás de las paredes pintadas al norte y al oeste que pudiera interpretarse como una cámara secreta. En conclusión, la hipótesis formulada por el egiptólogo británico Nicholas Reeves en 2015 sobre la existencia de una cámara o corredores ocultos adyacentes a la tumba no está respaldada por los datos de radar.
Fin de tres años de especulaciones
Este hallazgo pone término a tres años de teorías y controversias acerca de una posible cámara desconocida en el hipogeo de Tutankamón. Reeves había propuesto que, tras la muerte repentina del joven rey de 19 años, los sacerdotes lo habrían enterrado en una tumba no destinada a él, como la supuesta tumba de la reina Nefertiti, esposa de Akhenatón.
Estos escaneos de radar son el tercero realizado en el famoso yacimento real. Las autoridades egipcias los ordenaron para "detener la controversia provocada por los resultados contradictorios de dos estudios de radar anteriores realizados por equipos japoneses y estadounidenses", y para frenar la fiebre mediática que siguió. Además de los expertos de la Universidad de Turín, el equipo incluyó a dos geofísicos de la empresa italiana Geostudi Astier (Livorno) y a especialistas de 3DGeoimaging (Turín).