Descubrimientos arqueológicos

La historia de Francia escrita en nuestro ADN

Al analizar el genoma de 2 184 franceses provenientes de dos estudios independientes, científicos del Inserm y del CNRS han podido viajar en el tiempo y reconstruir la historia poblacional de Francia, desde los primeros cazadores‑recolectores hasta las grandes epidemias de la Edad Media y la revolución agrícola de los siglos XVIII‑XIX.

Fuente: Sciences et Avenir n.º 879, mayo 2020, edición especial coronavirus.

Tres oleadas de poblamiento

Los datos genómicos confirman lo que ya sugerían los arqueólogos: tres grandes movimientos migratorios dieron forma a la población francesa.

1. Cazadores‑recolectores mesolíticos – Hace unos 10 000 años, grupos nómadas se extendieron por el territorio que hoy ocupa Francia.

2. Agricultores neolíticos de Anatolia – Aproximadamente 8 000 años atrás, poblaciones provenientes del actual Turquía introdujeron la agricultura, estableciéndose mayormente en el sureste del país.

3. Pastores de la Edad del Bronce del norte de Eurasia – Hace unos 4 000 años, grupos nómadas de las estepas del norte del Mar Negro llegaron desde el norte, introduciendo nuevas variantes genéticas.

El ADN de estos tres grupos está presente en la actualidad en todas las regiones de Francia, aunque con proporciones diferentes que revelan sus rutas de entrada y expansión.

Ríos y relieves como barreras geográficas

La homogeneidad genética del país está marcada principalmente por dos grandes obstáculos naturales:

La Loira actúa como la barrera más importante, separando el norte del sur a lo largo de más de mil kilómetros. Su valle, frecuentemente inundado, creó extensas zonas de barro y pantanos que dificultaron el cruce.

La Garonne también limitó el flujo genético; con más de 600 km de longitud, su caudal y la escasez de puentes dificultaron la interacción entre Aquitania y el resto del territorio.

La historia de Francia escrita en nuestro ADN

Cambios demográficos y epidemias

El estudio muestra un crecimiento continuo de la población durante dos milenios, interrumpido bruscamente por una fase de declive que comenzó en el siglo XIV y duró unos 400 años. Este descenso coincide con la serie de plagas que asolaron Europa, con una media de un brote cada siete años.

Según los demógrafos, la población francesa habría perdido alrededor del 40 % (≈ 7 millones de habitantes) durante este periodo. Sin embargo, el ADN revela una peculiaridad: la contracción demográfica es más marcada en el norte que en el sur, a diferencia de los registros históricos que sitúan la mayor parte de las epidemias en la zona sur‑central. Los investigadores creen que medidas como el cordón militar de 200 km (de Beauvais a Reims) entre 1666 y 1670 pudieron contener la peste en el norte.

Cómo se estiman los tamaños poblacionales antiguos

Los genomas analizados provienen de los cohortes de los estudios de salud franceses Su.Vi.Max y Three‑City. Cada individuo posee 23 pares de cromosomas, mosaicos de fragmentos heredados de generaciones anteriores. Al estudiar la cantidad, frecuencia y longitud de esos fragmentos en la muestra actual, los científicos pueden inferir cuántas personas vivían en distintas épocas, siguiendo la transmisión a lo largo de unas 150 generaciones (~ 4 500 años). Para periodos más antiguos, se recurre a la comparación de mutaciones compartidas entre individuos.

En conjunto, la investigación demuestra que la historia genética de Francia está íntimamente ligada a sus ríos, montañas y episodios epidémicos, ofreciendo una nueva perspectiva que complementa la arqueología y la historiografía tradicionales.