Un equipo de arqueólogos españoles anunció haber localizado, gracias a la tecnología LiDAR, importantes restos sumergidos en la bahía de Cádiz, en la costa andaluza. Estos podrían corresponder a uno de los santuarios más célebres de la Antigüedad: el Templo de Hércules Gaditano, buscado durante siglos.

Vista de la playa de Cádiz. Después de siglos de investigación, el sitio del Templo de Hércules Gaditano (también conocido como Templo de Melqart en su versión fenicia) podría haber sido finalmente localizado en la bahía, frente a la costa sur de España.
El tiempo tiende a borrar el esplendor de algunos lugares, pero la literatura de la época los describe con gran magnificencia. El Templo de Hércules Gaditano, nombrado así por el antiguo puerto de Gades (actual Cádiz), fue uno de los centros de culto más importantes del Mediterráneo occidental en la Antigüedad. Construido por los fenicios entre el siglo XII y IX a.C., estuvo dedicado originalmente a Melqart, el equivalente fenicio del héroe griego Hércules. Más tarde, bajo dominio romano, el santuario se transformó en un templo dedicado a Hércules.
Según archivos grecorromanos, figuras ilustres como el cartaginés Aníbal Barca o el propio Julio César (que, según algunas fuentes, derramó una lágrima ante una representación del emperador Alejandro Magno por temer no alcanzar su grandeza) visitaron el lugar.
Un sitio legendario
La búsqueda del templo, nunca encontrada, se convirtió en una auténtica "serpiente arqueológica": un mito del que los especialistas no lograban ponerse de acuerdo. La situación podría cambiar ahora que un equipo de la Universidad de Sevilla, con el apoyo del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), afirma haber avistado, en un canal poco profundo entre Camposoto y Sancti Petri, los restos de una estructura monumental que podría pertenecer al famoso santuario.
"Somos reacios a convertir la arqueología en espectáculo, pero en este caso nos enfrentamos a descubrimientos verdaderamente espectaculares y de gran importancia", declaró Francisco José García, director del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, durante la presentación de los resultados el 15 de diciembre de 2021 en el Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz.

En el centro, la estructura revelada en el Caño de Sancti Petri. Créditos: Universidad de Sevilla
La hipótesis, elaborada por el doctorando Ricardo Belizón, se basa en fotografías aéreas y en modelos digitales del terreno (DTM) obtenidos mediante LiDAR. El área que llamó su atención es un amplio canal pantanoso dominado por una isla y por el castillo de Sancti Petri, fortaleza del siglo XIII. Por ahora, sólo se ha realizado una inspección a distancia; cualquier excavación se planificará únicamente si los prospecciones geofísicas confirman la presencia de estructuras relevantes. Los levantamientos topográficos ya muestran, de forma inequívoca, los contornos de un recinto rectangular de unos 4,5 ha.
Rompecabezas arqueológico
Al iniciar su trabajo, Belizón se propuso reconstruir el paleolandschaft de hace 3 000 años, un reto complicado por las frecuentes tormentas y la intensa erosión que azotan la zona cercana al Estrecho de Gibraltar. De realizarse excavaciones subacuáticas, los arqueólogos tendrían que interrumpirlas cada tres horas por la marea, lo que haría la labor tanto técnica como físicamente exigente.
En entrevista con El País, el investigador aseguró haber descubierto, mediante su investigación virtual, "una costa completamente antropizada, con un gran edificio (posible templo), varios rompeolas, amarres y un puerto interior". La estructura principal, de aproximadamente 300 × 150 m, ocuparía toda la isla donde se asienta. Actualmente sumergida entre 3 y 5 m, coincide con las descripciones clásicas del santuario: acceso para embarcaciones fenicias, púnicas y romanas, entrada flanqueada por dos columnas —los Pilares de Hércules— que representaban las doce proezas del héroe, y un interior con templo y una llama sagrada que ardía sin cesar.
Durante más de dos siglos, la zona ha proporcionado hallazgos arqueológicos de gran valor, ahora expuestos en el Museo de Cádiz, como esculturas monumentales de emperadores romanos en mármol y bronce, o pequeñas estatuillas fenicias. Estos descubrimientos ayudaron a delimitar la posible ubicación del templo. Si resulta ser efectivamente el Templo de Hércules Gaditano, los arqueólogos deberán combinar coraje e ingenio para confirmarlo.