Descubrimientos arqueológicos

En el corazón del ADN de los papúes, un tesoro para la humanidad

Papúa Nueva Guinea es considerada el punto más alejado al que llegó el ser humano moderno después de salir de África. Sus habitantes albergan algunas de las cepas de ADN moderno más antiguas fuera del continente africano.

En el corazón del ADN de los papúes, un tesoro para la humanidad

Residentes del pueblo de Awin, Papúa Nueva Guinea (PNG), durante una ceremonia tradicional.

«Tenemos que mirar más al este», afirmó François Xavier‑Ricaut, del Laboratorio de Evolución y Diversidad Biológica (UMR 5174, CNRS) de la Universidad de Toulouse III‑Paul Sabatier, al iniciar en 2016 el Papuan Past Project (Arqueología y genética en Papúa Nueva Guinea), un estudio sobre los primeros asentamientos humanos en Melanesia, uno de los grandes grupos de islas de Oceanía.

En el corazón del ADN de los papúes, un tesoro para la humanidad

Investigación científica realizada bajo condiciones difíciles. Crédito: Papuan Past Project

Después de siete años de trabajo en Borneo, el joven genetista estaba convencido de que era en esa zona donde podríamos entender cómo los primeros humanos se dispersaron hace 60‑50 000 años, tras su salida de África. En aquel entonces, Papúa, Australia y Tasmania formaban un megacontinente llamado Sahul. Aisladas del resto del mundo durante milenios, esas poblaciones preservaron un tesoro genético en el núcleo de sus células. Al igual que los aborígenes australianos y otros grupos considerados «relictos», como los indígenas de las Islas Andamán o los de Filipinas, entre el 5 % y 6 % del genoma de los papúes proviene de hibridaciones con otras especies de Homo que encontraron en su ruta migratoria.

En el corazón del ADN de los papúes, un tesoro para la humanidad

Niños en el río Arefundi, Papúa Nueva Guinea (PNG). Crédito: Papuan Past Project

El genoma papú, una memoria de la humanidad

«Si los europeos poseen entre el 2 % y el 3 % de ADN neandertal, los papúes, que también lo conservan, presentan entre el 5 % y el 6 % de ADN denisovano, una especie extinta de Homo, además de un pequeño porcentaje de un genoma arcaico aún no identificado», explicó el investigador. En estos pueblos, el aislamiento insular favoreció la deriva genética y la diferenciación entre grupos de Homo, lo que dio lugar a una diversidad lingüística, genética y cultural sin precedentes: ¡más de 800 lenguas, el 20 % de todas las lenguas del planeta, se hablan en Papúa Nueva Guinea! Esa riqueza lingüística se refleja también en su patrimonio genético.

En el corazón del ADN de los papúes, un tesoro para la humanidad

Esténciles de arte rupestre en las paredes de un refugio rocoso de la región de Arefundi, Papúa Nueva Guinea. Crédito: Papuan Past Project

«Papúa cuenta con 5 millones de habitantes, pero su diversidad genética equivale a la que existe entre el sur de la India y Irlanda», afirmó François Xavier‑Ricaut. «Podemos imaginar a Homo sapiens que llegaron hace 60 000 años, saltaron de isla en isla, de entorno en entorno y se cruzaron con otros grupos humanos, acumulando nuevas variantes genéticas. Los papúes poseen un patrimonio genético extraordinario que tratamos de explorar y comprender».

Hasta la fecha, las muestras de ADN obtenidas de comunidades de las Tierras Altas y Bajas de Papúa Nueva Guinea, así como de las islas del Archipiélago de Bismarck, han permitido analizar 80 genomas completos; otros 120 están en proceso de secuenciación en laboratorios de París y Australia, gracias a la activa participación de la población local en el Papuan Past Project.

En el corazón del ADN de los papúes, un tesoro para la humanidad

Excavaciones arqueológicas realizadas como parte del Papuan Past Project. Crédito: Papuan Past Project

Al igual que los científicos, los habitantes desean conocer el origen de sus ancestros y determinar si llegaron por la ruta del norte (Célebes) o incluso por la ruta del sur (Timor y luego Australia). Para responder a estas preguntas, se llevan a cabo excavaciones arqueológicas paralelas a los análisis genéticos. Los resultados más recientes indican que, al menos, dos grupos diferentes arribaron a Sahul hace más de 50 000 años, y que ambas rutas podrían haber sido utilizadas.

*Papuan Past Project