Introducción
Los primeros indicios del uso de arcos y flechas por humanos prehistóricos fuera del continente africano se han encontrado en los bosques tropicales de Sri Lanka, en el sur de Asia. Estas evidencias datan de hace aproximadamente 48 000 años.

Hallazgos en la cueva Fa‑Hien Lena
En el lado occidental de la isla, en la cueva de Fa‑Hien Lena, un equipo internacional liderado por el Max Planck Institute for the Science of Human History (Alemania), la Griffith University (Australia) y el Departamento de Arqueología de Sri Lanka, descubrió puntas óseas talladas que formaban parte de proyectiles. Estas se hallaron junto a una gran cantidad de objetos: cuentas de color óxido, herramientas para el curtido de pieles y restos de redes trenzadas, todo en estratos arqueológicos de 45‑48 000 años.

Entre 2009 y 2012 los arqueólogos recuperaron cerca de 130 puntas de proyectil con marcas de impacto y fracturas "compatibles con daño de caza", según explica Michelle Langley, co‑autora del estudio. Los análisis microscópicos revelaron muescas y desgaste en puntas hechas de hueso de jabalí, ciervo y hasta primates.

Importancia del descubrimiento
El arco y la flecha fueron una de las mayores innovaciones tecnológicas de las sociedades paleolíticas cazadoras, ya que permitieron abatir presas sin acercarse demasiado, tanto animales terrestres y acuáticos como primates arbóreos y aves en lo alto del dosel. El hallazgo de Fa‑Hien Lena amplía significativamente la cronología de esta invención fuera de África.
Comparación con otras evidencias mundiales
Hasta ahora, la evidencia más antigua de arcos y flechas proviene de la cueva Sibudu, en Sudáfrica, con una antigüedad de unos 64 000 años. En Europa se han encontrado fragmentos de arcos y flechas en pantanos, como los de Stelmoor (Alemania), aunque muchos fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial. En el periodo gravetiano (29 000‑22 000 a.C.) aparecen microlitos de piedra que podrían ser restos de armas de arco, y en Francia se halló un arco de tejo de 4600 a.C. en la ribera del Sena.

Conclusión
Debido a la naturaleza perecedera de los materiales (madera, tendón, fibras), los pequeños púas óseas de Fa‑Hien Lena son un hallazgo crucial para entender la difusión temprana del arco y la flecha. Hoy en día, muchas comunidades en la Amazonía, Sudáfrica y el Sudeste Asiático siguen utilizándolos para la caza y la guerra.