Durante la excavación de un pozo en el yacimiento al aire libre de Lingjing, en la provincia de Henan (China), se halló una diminuta figura de ave de apenas 2 cm de longitud. El arqueólogo Zhanyang Li, de la Universidad de Shandong, tamizó la tierra del pozo y salvó la pieza, que de otro modo habría terminado en un vertedero.
Esta pequeña figura, parecida a un gorrión, está hecha de hueso carbonizado y data de hace aproximadamente 13.000 años. Es la escultura figurativa más antigua descubierta hasta la fecha en toda Asia Oriental, una región que se extiende desde China hasta Australia.

Un arte minucioso
El análisis realizado por el laboratorio de Francesco d’Errico (CNRS/Universidad de Burdeos) reveló 68 micro‑facetas en la superficie del ave, pruebas claras de que fue tallada por manos humanas y no producto de un proceso natural. El hueso fue probablemente quemado intencionalmente para obtener el tono marrón característico, y la cola se diseñó desproporcionada para que no se doblara al apoyarse en su pequeño pedestal.
El tamaño de la figura (aproximadamente el de una judía seca) imposibilitó una datación directa por radiocarbono, pues el método requiere extraer una muestra de 1 × 1 cm, la mitad del objeto. En su lugar, se dataron fragmentos de huesos carbonizados hallados en el mismo estrato, confirmando la antigüedad de la pieza.

Un eslabón perdido
Este hallazgo desplaza la aparición de la escultura figurativa en Asia Oriental en unos 8.500 años, acercándola a los primeros ejemplos europeos, como la Venus de Hohle‑Fels (hasta 40 000 años) del período aurignaciano. Sin embargo, sigue existiendo una brecha de casi 27 000 años entre ambas regiones, lo que plantea un enigma sobre el desarrollo independiente del arte tridimensional.
Patrick Paillet, prehistoriador del Museo Nacional de Historia Natural, señala que la escasez de representaciones de aves en el Paleolítico superior –aunque eran cazadas por su carne, plumas o garras– sugiere que este tipo de figuras eran poco frecuentes o, más probablemente, que su diminuto tamaño las hizo pasar desapercibidas en excavaciones anteriores.
¿Cuál era su función?
El propio d’Errico sugiere que la pequeña ave podría haber sido un objeto portátil, quizás transportado en una bolsa y con una posible dimensión chamánica, vinculada a otros artefactos diminutos hallados en cuevas europeas del Magdaleniano.
El descubrimiento subraya la necesidad de seguir tamizando sedimentos y de aplicar técnicas de análisis avanzadas para revelar más piezas de arte portátil que aún pueden estar ocultas en los yacimientos.