Descubrimientos arqueológicos

Bicentenario de la muerte de Napoleón: el emperador amante de la ciencia

El 5 de mayo de 2021 se conmemoró el bicentenario de la muerte de Napoleón Bonaparte, un monarca que, más allá de sus campañas militares, dedicó gran parte de su vida a la ciencia y la innovación. Desde su paso por el colegio militar de Brienne, mostró un interés profundo por la física, la matemática y las nuevas técnicas.

Bicentenario de la muerte de Napoleón: el emperador amante de la ciencia

En 1801, el físico Alessandro Volta presentó a Napoleón su primera batería eléctrica, demostrando la estrecha relación que el emperador mantenía con los científicos de su tiempo.

“Mucho conocimiento, mucha inteligencia y demasiada audacia: esa es una escasa descripción de este singular oficial”, escribió el general du Teil de Beaumont al referirse al joven Bonaparte después de la toma de Toulon en 1793.

Napoleón rodeó su gobierno de figuras como Pierre‑Simon Laplace, René Just Haüy, François Arago, Bernard‑Germain de Lacépède y Louis‑Jean‑Marie Daubenton, a quienes apoyó con recursos y reconocimiento.

Innovaciones y proyectos técnicos

El emperador no solo seguía los avances científicos, sino que también patrocinaba obras de ingeniería. Un ejemplo es el plano de los puertos de Cotor, en Montenegro, elaborado con precisión cartográfica para determinar la capacidad de anclaje de buques en el Adriático. Ese mapa de 4 × 2 m se conserva en los archivos del Secretariado Imperial del Estado y formó parte de la exposición “Dibujo para Napoleón” (hasta el 19 de julio 2021, Archivo Nacional de París).

Bicentenario de la muerte de Napoleón: el emperador amante de la ciencia

El Secretariado, dirigido por Hugues‑Bernard Maret y luego por Pierre Daru, centralizaba toda la información del imperio: proyectos urbanos, industriales y científicos. Incluso durante la campaña rusa de 1812, Napoleón recibía obras como el Cálculo de probabilidades de Laplace, mientras llevaba consigo sus “bibliotecas voladoras”.

Telegrafía óptica y aerostatos

El telégrafo óptico de Claude Chappe, instalado en 1794 entre Lille y París, permitía la transmisión rápida de mensajes a lo largo del extenso territorio napoleónico. Asimismo, el emperador mostró interés por los aerostatos, como el proyecto de Jean‑Baptiste Meusnier de La Place (1784), cuyo modelo se recreó para la exposición citada.

Bicentenario de la muerte de Napoleón: el emperador amante de la ciencia

Los globos de los hermanos Montgolfier fueron otro foco de atención. Napoleón consideró su uso militar, aunque los problemas de maniobrabilidad limitaron su aplicación práctica hasta finales del siglo XIX.

La ciencia al servicio del Estado

Napoleón nombró a científicos a altos cargos: Antoine‑François Fourcroy como Director General de la Instrucción Pública, Jean‑Antoine Chaptal como Ministro del Interior y Joseph Fourier, famoso por la serie que lleva su nombre, como prefecto de Isère y organizador de la famosa Expedición a Egipto (1798‑1801). Dicha expedición reunió a 167 académicos, cuya labor quedó plasmada en los 23 volúmenes de la Descripción del Egipto, obra fundamental para la egiptología.

Bicentenario de la muerte de Napoleón: el emperador amante de la ciencia

Napoleón también apoyó la vacunación; en 1811 hizo vacunar a su hijo, el Rey de Roma, contra la viruela.

Urbanismo y planificación territorial

El emperador exigía conocer cada detalle del territorio para garantizar la movilidad de sus ejércitos. Ordenó la construcción y mejora de carreteras (como la del paso del Simplón), puentes, túneles y canales. Algunos planos conservados en París llevan anotaciones suyas, como “pedir presupuesto”.

En la planificación urbana, ciudades como Pontivy (renombrada Napoleónville) fueron rediseñadas bajo un esquema cuadriculado. La Roche‑sur‑Yon, fundada en 1804, muestra el orden típico de sus fundaciones: prefectorado, escuelas, cuarteles y hospital distribuidos en un trazado regular.

Según el historiador Éric Sartori, Napoleón, tras la caída del Imperio, soñó con emigrar a América para convertirse en un geofísico viajero al estilo de Alexander von Humboldt, llevando consigo obras de Buffon, Delambre, Haüy, Fourcroy y Lacroix, todas anotadas a mano.