El concepto de brinkmanship, que en español se traduce como “juego al borde del abismo”, fue introducido por primera vez por el diplomático estadounidense John Foster Dulles en un artículo publicado en la revista Life en 1956.
Aunque la palabra es relativamente reciente, la práctica de llevar a los adversarios al límite para obtener ventajas se remonta a siglos atrás. Uno de sus ejemplos más célebres es la política exterior del canciller prusiano Otto von Bismarck, quien, a finales del siglo XIX, utilizó constantemente la amenaza de la guerra para lograr sus objetivos diplomáticos.