Algunos de los primeros códigos legales surgieron en el antiguo Oriente Próximo. Sumerios, babilonios, asirios, elamitas, hurritas, casitas y hititas redactaron sus propias normas. Aunque el Código de Hammurabi es el más famoso, existen precedentes mucho más antiguos.
El primer código mesopotámico conocido es el Código de Urukagina, fechado en el siglo XXIV a.C. No se ha hallado ninguna tablilla que lo contenga; su existencia se deduce únicamente de referencias en textos posteriores.
El código legal más antiguo que ha sobrevivido es el Código de Ur‑Nammu, creado aproximadamente 300 años antes del de Hammurabi. Fue promulgado bajo el rey Ur‑Nammu de Ur (2112‑2095 a.C.), aunque algunos historiadores atribuyen su publicación a su hijo Shulgi, tras la muerte del monarca.
Los primeros fragmentos se descubrieron en Nippur; Samuel Kramer los tradujo en 1952. Solo se conservaban el prólogo y cinco leyes. Más tarde, en 1965, se hallaron tablillas en Ur que permitieron reconstruir unas 30 de las 57 disposiciones originales. Otra copia encontrada en Sippar muestra ligeras variantes.
Kramer recordaba la suerte que tuvo al localizar los fragmentos:
El código comienza con un prólogo que narra cómo el dios lunar Nanna eligió a Ur‑Nammu como rey de Ur, le ayudó a vencer a la ciudad de Larsa y le concedió leyes que garantizaban la igualdad de todos los súbditos, sin importar su posición social: el huérfano no será explotado por el rico, la viuda no será víctima del poderoso, el hombre de un shekel no será oprimido por el de sesenta shekels. Las normas se expresan en forma condicional “si… entonces…”, patrón que se mantendrá en la mayoría de los códigos posteriores.
En la mayoría de los delitos, la pena consiste en una compensación económica, incluso en casos de daño corporal, a diferencia del principio de “ojo por ojo” que caracteriza a muchas leyes babilónicas posteriores.
En el Código de Hammurabi, si alguien arrancaba el ojo de otro, debía pagar con uno propio; lo mismo ocurría con un diente. En el Código de Ur‑Nammu, sin embargo, el robo, el adulterio y la violación se castigaban con la muerte. Cuando una persona quitaba la vida a otra, debía pagar con su propia vida.
El texto también ofrece una visión clara de la estructura social de la Tercera Dinastía de Ur. Por debajo del lugal (rey), la población se dividía en dos grandes grupos: los lu, personas libres, y los esclavos. El hijo de un lu se llamaba dumu‑nita hasta que se casaba y pasaba a ser gurus. La mujer (munus) pasaba de dumu‑mi (hija) a dam (esposa) y, si enviudaba, a nu‑ma‑su (viuda), con posibilidad de volver a casarse.
¿Quién fue Ur‑Nammu?
Ur‑Nammu fundó la Tercera Dinastía Sumeria de Ur, en el sur de Mesopotamia, tras dos siglos de dominio acadio y gutiano. El Imperio acadio controló la región entre 2334 y 2083 a.C., hasta que los gutianos, procedentes de las montañas Zagros, lo derrocaron. Sin embargo, los gutianos resultaron ser gobernantes incapaces; su falta de alfabetismo y estilo nómada limitó la agricultura y el registro de actividades, provocando hambrunas y alzas en los precios del grano.
Una coalición de líderes de Uruk y Ur derrotó a los gutianos, y Utu‑hengal de Uruk se proclamó el primer rey nativo de Sumer. Tras su muerte accidental en el séptimo año de reinado, su yerno, el gobernador de Ur, Ur‑Nammu, asumió el trono y fundó la Tercera Dinastía de Ur. Como guerrero, venció al gobernante de Lagash y adoptó el título de rey de Sumer y Akkad.
El gobierno de Ur‑Nammu se consolidó con la redacción del Código de Ur‑Nammu, considerado el primer código legal mesopotámico después del de Urukagina. Además, ordenó la construcción de varias zigurats, entre ellas la Gran Ziggurat de Ur.
Este artículo fue publicado en Amusing Planet. Traducido del inglés y publicado con permiso.