Descubrimientos arqueológicos

Los conquistadores españoles dependieron de la tecnología indígena para producir sus armas de cobre

En el siglo XVII, durante la época colonial posterior a la conquista de México, los españoles tuvieron que apoyarse en el saber metalúrgico de las comunidades locales para fundir el cobre necesario y mantener su arsenal en buen estado.

Los conquistadores españoles dependieron de la tecnología indígena para producir sus armas de cobre

Una investigación reciente, liderada por la profesora Dorothy Hosler del MIT, reveló cómo los colonizadores dependían de los metalurgistas indígenas en la región costera de Guerrero. Durante cuatro años, Hosler y su equipo estudiaron enormes depósitos de escoria de cobre en antiguos hornos de El Manchón, en la Sierra Madre del Sur.

Aprovechamiento del cobre indígena

Los pobladores locales explotaban el cobre desde hacía siglos, tanto por su color dorado como por su uso en objetos rituales, campanas y campanillas que se hallaban en numerosos enterramientos. En la Nueva España, los conquistadores consiguieron este metal en gran cantidad, esencial para la fabricación de cañones y demás artillería, como lo demuestran los abundantes restos de escoria hallados en el sitio.

Según el historiador Johan García Zaidua, de la Universidad de Oporto, los documentos coloniales indican que los españoles negociaban con las poblaciones locales a cambio de exenciones fiscales y otros privilegios para obtener el cobre necesario.

Un horno híbrido sin precedentes

En El Manchón se descubrió un horno cerrado que combinaba conocimientos europeos e indígenas. El aparato utilizaba fuelles manuales de origen europeo, lo que permitía un suministro de aire intenso, alcanzar temperaturas de fusión más altas y aumentar la producción. La actividad intensiva de fundición se desarrolló entre aproximadamente 1630 y 1825.

Los conquistadores españoles dependieron de la tecnología indígena para producir sus armas de cobre

Restos de uno de los hornos mesoamericanos utilizados por los colonos en El Manchón (Guerrero). © Dorothy Hosler / MIT

Este descubrimiento muestra cómo los españoles, al carecer de conocimientos propios de fundición de cobre –en el siglo XVI España no explotaba minas de cobre y todo el material procesado provenía de Europa Central y Escandinavia–, adoptaron y adaptaron la tecnología indígena para mantener su poderío militar.

Breve historia de la metalurgia prehispánica mesoamericana

A diferencia de China, los Andes o el Cercano Oriente, la metalurgia llegó a Mesoamérica alrededor del año 700 d.C. Entre 1100 y 1500 d.C., la producción se diversificó: cobre puro, aleaciones de cobre‑estaño, cobre‑arsénico, cobre‑plata y oro‑cobre fueron comunes. Los pueblos del occidente de México valoraban el metal por su color y sonido, considerándolo sagrado y dotado de poder. Curiosamente, el hierro no se utilizó en la orfebrería precolombina, probablemente porque sus fundiciones requerían temperaturas superiores a 1536 °C, inaccesibles con la tecnología local.

El estudio de Hosler no solo confirma lo que los archivos históricos sugerían, sino que también ilumina la colaboración forzada entre conquistadores y pueblos originarios, cuya tecnología fue esencial para la continuidad del dominio español en regiones remotas.