Historia del uso del amianto
El amianto comenzó a emplearse en materiales de construcción a finales del siglo XIX, alrededor de la década de 1880. Su alta resistencia al calor y al fuego lo convirtió rápidamente en un elemento favorito para aplicaciones que requerían propiedades ignífugas.
Principales aplicaciones
Durante más de un siglo, el amianto se utilizó en numerosos componentes de edificios, entre los que destacan:
- aislamientos térmicos y acústicos,
- tejas y láminas para techos,
- revestimientos exteriores e interiores,
- azulejos y baldosas para pisos y techos,
- tuberías y juntas de sellado.
Declive y prohibición
En la segunda mitad del siglo XX surgieron evidencias contundentes de los graves riesgos para la salud asociados al amianto, como el mesotelioma y otras enfermedades respiratorias. A partir de los años 70, varios países comenzaron a restringir su uso y, en la década de 1990, la mayoría lo había eliminado prácticamente por completo de la construcción.
Hoy en día, la presencia de amianto en edificios antiguos sigue siendo una preocupación, y su manejo está estrictamente regulado para proteger la salud pública.