Descubrimientos arqueológicos

Materiales y tipos de refugios de los cazadores‑recolectores

Materiales empleados

Madera: ramas y troncos de árboles formaban la estructura principal del refugio.

Hojas: se recolectaban hojas grandes y anchas para cubrir el techo y proteger de la lluvia y el sol.

Hierba: haces de hierba se entrelazaban con ramas o se usaban como paja para el techo.

Pieles de animales: en algunas regiones se utilizaban pieles de bisontes, mamuts u otros animales como recubrimiento.

Piedras y rocas: se empleaban para cimentar la base o para anclar la estructura contra el viento.

Barro y arcilla: mezclados con agua se aplicaban como una capa similar a un yeso, mejorando el aislamiento y la impermeabilidad.

Características estructurales

1. Refugio inclinado (lean‑to)

Consiste en apoyar ramas o troncos contra un soporte natural (una roca o árbol) y cubrir el armazón con hojas, hierba o pieles.

2. Estructura en forma de A

Dos troncos o ramas forman un triángulo y se añaden ramitas más pequeñas como vigas para sostener el techo.

3. Refugio domo

Algunas comunidades doblaban ramas formando una cúpula circular y la recubrían con los materiales disponibles.

4. Refugio subterráneo

En climas fríos se cavaban fosos y se reforzaban las paredes con madera, piedras y tierra, obteniendo una buena aislación.

5. Estructuras portátiles

Los grupos nómadas desarrollaron refugios ligeros y desmontables, fáciles de transportar durante sus desplazamientos.

En general, los refugios de cazadores‑recolectores buscaban una protección básica contra los elementos. Eran bajos, compactos y diseñados para una familia o un pequeño grupo.