Ropa y equipo recomendados para el trabajo de campo
Los arqueólogos no siguen un código de vestimenta estricto, pero deben adaptar su ropa al clima y al terreno donde realizan la excavación.
Calzado resistente: botas de montaña o de trabajo que ofrezcan buen agarre y protección.
Pantalones y mangas largas: evitan quemaduras solares, picaduras de insectos y raspaduras con espinas.
Sombrero o gorra: protege la cabeza del sol y, en caso de lluvia, de la humedad.
Guantes: protegen las manos de objetos punzantes y de productos químicos.
Gafas de seguridad: imprescindibles para evitar que partículas voladoras dañen los ojos.
Impermeable o poncho: indispensable cuando hay previsión de lluvia.
Mochila: para transportar herramientas, agua, alimentos y material de protección.