En la antigua Mesopotamia florecieron dos campos de estudio que sentaron las bases de la ciencia occidental: las matemáticas y la astronomía.
Matemáticas
Los mesopotámicos crearon un sofisticado sistema numérico sexagesimal (base 60). Este sistema se aplicó a la contabilidad, la medición de tierras, la arquitectura y, sobre todo, a la astronomía. Además, fueron pioneros en la representación del cero como marcador de posición, un avance que facilitó cálculos más complejos.
Astronomía
Como observadores del cielo, los mesopotámicos registraron minuciosamente los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Con estos datos diseñaron un calendario lunar‑solar que regulaba la agricultura, los ritos religiosos y la vida cotidiana. Este calendario, conocido como el calendario mesopotámico, se utilizó en gran parte del Próximo Oriente durante siglos.
El saber matemático y astronómico de Mesopotamia fue transmitido a los griegos, y de ellos a los romanos, convirtiéndose en la piedra angular de la matemática y la astronomía occidentales.