Descubrimiento del arma arrojadiza más antigua
En Schöningen, una zona del norte de Alemania, se ha encontrado un palo arrojadizo de 64,5 cm de largo, datado en unos 300 000 años. El hallazgo, realizado en los sedimentos de una antigua mina a cielo abierto de lignito, aporta pruebas directas de que Homo heidelbergensis, probable ancestro de los neandertales, utilizaba este tipo de armas para la caza.
Los cazadores observaban el lago, atentos a los grupos de patos que chapoteaban en la distancia, preparados para iniciar la caza con sus palos arrojadizos.
Contexto arqueológico de Schöningen
El yacimiento de Schöningen es famoso por la excepcional conservación de restos orgánicos, entre los que se encuentran varias armas de madera atribuidas al último Homo heidelbergensis, que habitó el norte de Europa entre 700 000 y 300 000 años atrás. El proyecto, dirigido desde 2011 por Nicholas Conard de la Universidad de Tübingen, ha publicado recientemente sus resultados en la revista Nature Ecology & Evolution.
Dos vistas del palo arrojadizo de 300.000 años. Arma de caza utilizada por Homo heidelbergensis. ©Alexander Janas/Universidad de Tübingen
Características del palo arrojadizo
El palo, hecho de abeto, muestra marcas de impacto muy claras en su zona central, indicativas de un uso intensivo. Veerle Rots, arqueóloga del Laboratorio Tracéolab de la Universidad de Liège, señala que estas marcas son semejantes a las observadas en palos arrojadizos todavía empleados por algunas poblaciones aborígenes de Australia y Tasmania.
Según Rots, los hombres del Paleolítico empleaban estos palos principalmente para cazar pequeños animales, aves acuáticas y conejos, aunque también podrían haberlos usado contra presas mayores como caballos. Restos óseos de cisnes, patos y equinos se han hallado en los mismos niveles arqueológicos que el palo.
El sitio arqueológico de Schöningen. ©Universidad de Schöningen
Uso y alcance de los palos arrojadizos
Los registros etnográficos indican que, al lanzarse, el palo se sujeta por el extremo y gira alrededor de su centro de gravedad hasta impactar el objetivo. A diferencia de los boomerangs, no está diseñado para regresar al lanzador; su trayectoria es esencialmente lineal.
Dependiendo de la destreza del cazador, la distancia alcanzada podía oscilar entre 30 y 100 metros, lo que los convertía en armas efectivas para la caza a media distancia.