22 de julio de 1913: Patente de la ecosonda
El principio del sonar consiste en enviar ondas sonoras al agua y captar sus reflexiones en los obstáculos.
Tras presentar su idea a Hermann Anschütz‑Kämpfe, Behm pudo utilizar el equipamiento técnico de la empresa y recibió apoyo financiero. Al principio medía la fuerza del eco de disparos de pistola, pero pronto cambió al método que calcula la distancia a partir del tiempo que tarda el sonido en ir y volver. Así nació la “ecosonda”, que emite un suave pitido en lugar de ruidos fuertes.
La patente se registró el 22 de julio de 1913, a nombre de Anschütz‑Kämpfe, quien la cedió a Behm con la condición de crear una empresa para su explotación.
Producción en serie en Kiel (1920)
Sin fondos suficientes, Behm fundó en 1920 la Behm‑Echolot‑Gesellschaft en Kiel para fabricar la ecosonda a gran escala. La compañía perduró tras su muerte en 1952 y cerró en 1970.
Pronto surgieron productos competidores con variantes en el sistema de medida. La Marina Imperial, principal cliente de nuevas tecnologías navales, probó intensamente los dispositivos, pues la precisión en la medición de la profundidad era vital para usos militares. La ecosonda se convirtió en equipamiento estándar de los buques grandes.
Breve biografía de Alexander Behm
11 de noviembre de 1880: Nace en Sternberg, Mecklemburgo.
1888‑1896: Estudia en el liceo y realiza una pasantía de un año como armero en Hadersleben.
hasta 1903: Estudia física en Karlsruhe, trabaja como asistente en el Instituto de Física y luego dirige un instituto de investigación físico‑técnica en Viena.
22 de julio de 1913: Obtiene la patente imperial de la ecosonda.
1920: Fundador de la Behm‑Echolot‑Gesellschaft en Kiel.
1928: Recibe el doctorado honoris causa de la Universidad de Kiel.
22 de enero de 1952: Fallece a los 71 años en Tarp, cerca de Flensburg.
Desarrollos posteriores: detección de submarinos y de peces
El sonar, evolución de la ecosonda, permite localizar submarinos bajo el agua, una aplicación que Behm no había previsto. Durante la Segunda Guerra Mundial, los U‑boat temían el pitido del sonar enemigo, que podía revelar su posición. A diferencia de la ecosonda, el sonar emite ondas en dirección horizontal, ampliando el área de detección.
En el ámbito civil, el sonar dio origen al “fish finder”, que ayuda a los pescadores a identificar la ubicación, tamaño y tipo de bancos de peces bajo la embarcación, optimizando la captura.
El radar y la búsqueda de icebergs
El principio de la ecosonda también se adaptó a la aviación con el “Behmolot”, patentado en 1921, aunque no resultó eficaz para localizar icebergs, la idea original de Behm. La tecnología adecuada resultó ser el radar, que emplea la reflexión de ondas electromagnéticas. En 1904, Christian Hülsmeyer presentó el “Telemobiloskop”, precursor del radar.
110 patentes del inventor
La ecosonda no fue la única invención de Behm. Registró un total de 110 patentes, entre ellas un silbato para perros inaudible para humanos. Apasionado pescador, desarrolló numerosos aparejos, cebos y cañas. Su creación más famosa en este campo es el “Behm Blinker”, un señuelo artificial con forma de casco de barco y timón estabilizador.