Erich Paul Remarque sirvió como recluta en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial. Conocido mundialmente como Erich Maria Remarque, alcanzó la fama con su novela antibélica Nada nuevo en el frente occidental. Falleció en Suiza el 25 de septiembre de 1970.
De Remark a Remarque: los orígenes del escritor
Nacido el 22 de junio de 1898 en Osnabrück, era hijo de un encuadernador llamado Remark. Años después, los nacional‑socialistas difundieron que su verdadero apellido era Kramer (Remark al revés) para desacreditarlo, pero su partida de nacimiento confirma el apellido original.
Formación y primeros pasos
Tras terminar el colegio, estudió en un seminario católico de formación docente. En 1916 publicó su primer texto, “De los gozos y los problemas de la juventud miliciana”. Tras la guerra obtuvo la certificación de maestro y trabajó brevemente en escuelas de la zona de Lingen y Osnabrück, pero abandonó la docencia para dedicarse a la escritura, publicando poemas, cuentos y críticas teatrales en la Osnabrücker Tages‑Zeitung. Fue entonces cuando adoptó el seudónimo Erich Maria Remarque, inspirado en sus ancestros franceses y en el poeta Rainer Maria Rilke.
Remarque como redactor en Hannover
En 1922 se trasladó a Hannover, donde trabajó como redactor y editor responsable del periódico interno Echo Continental de la fábrica de caucho Continental. Sus viajes le llevaron a Suiza, Yugoslavia, Italia, Inglaterra, Bélgica y Turquía. En 1925 se mudó a Berlín, editó la revista Sport im Bild y contrajo su primer matrimonio con la bailarina Jutta Ilse Zambona.
«Nada nuevo en el frente occidental»: la novela que marcó una época
Después de varios rechazos, S. Fischer consideró que el tema ya no era relevante y rechazó el manuscrito. Ullstein, en cambio, lo aceptó y publicó la obra el 29 de enero de 1929, después de una pre‑publicación en la Vossische Zeitung. La novela se convirtió en un fenómeno editorial: se tradujo a 26 idiomas en su primer año y, en el verano de 1930, ya había vendido un millón de copias en Alemania.
Enfrentamiento con el nazismo
Los nacional‑socialistas, que estaban al borde de tomar el poder, atacaron la obra y al autor. Propagaron que Remarque nunca había servido en la guerra, que su verdadero nombre era Kramer y que era un judío francés. Remarque respondió: “Siempre pensé que todos estaban contra la guerra, hasta que descubrí que hay quienes la apoyan, sobre todo los que no tienen que ir al frente”.
Adaptación cinematográfica y censura
En 1930, mientras se rodaba en EE. UU. la versión de All Quiet on the Western Front, una productora estadounidense comenzó a filmar Nada nuevo en el frente occidental. El estreno en Berlín fue interrumpido por el entonces Gauleiter Joseph Goebbels y, en diciembre, la Oficina de Censura de Berlín prohibió la película. Ese mismo año Remarque fue nominado al Premio Nobel de la Paz, que finalmente se otorgó a Jane Addams y Nicholas Murray Butler.
Exilio en Suiza
En 1931 adquirió una villa en el Lago Maggiore, Suiza, donde se relacionó con exiliados como Thomas Mann, Carl Zuckmayer y Else Lasker‑Schüler. Publicó la segunda parte de su trilogía, El regreso, y, tras la quema pública de sus libros en la Universidad de Berlín en 1933, continuó su obra con Tres camaradas (1937). En 1938 el régimen nazi le revocó la ciudadanía alemana.
Vida en Estados Unidos
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Remarque emigró a EE. UU., donde contó con el apoyo del productor Joseph Kennedy para consolidar su carrera literaria y cinematográfica.
Amores y amistades en Hollywood
Su vida sentimental fue tumultuosa: estuvo casado dos veces con su primera esposa, mantuvo una relación con la icónica Marlene Dietrich y, en 1940, conoció a la actriz Paulette Goddard, con quien se casó en 1958, su tercer matrimonio. También tuvo episodios románticos con Greta Garbo y otras figuras del mundo artístico.
Adaptaciones y últimos años
Ocho de sus novelas fueron llevadas al cine y su obra teatral La última estación (1956) tuvo éxito en los escenarios. Entre 1941 y 1946 publicó en inglés Flotsam y Arco de Triunfo, este último un éxito mundial. Sin embargo, sus obras posteriores no alcanzaron la misma repercusión.
Reconocimientos tardíos en Alemania
En 1964 recibió la Medalla Justus Möser de su ciudad natal, Osnabrück, y en 1967 la Gran Cruz Federal del Mérito. Un año después fue admitido en la Academia Alemana de Lengua y Poesía, honor que lo emocionó profundamente. Tras una larga enfermedad y varios infartos, falleció en un hospital de Locarno el 25 de septiembre de 1970.
Desde 1991, Osnabrück otorga cada dos años el Premio de Paz Erich Maria Remarque, dotado con 25 000 euros, a obras de ficción, ciencia o periodismo que aborden la paz. En 2019 el galardonado fue el escritor keniano Ngũgĩ wa Thiong'o.