El 17 de febrero de 2012, el presidente federal Christian Wulff anunció su dimisión inmediata. Un préstamo personal y una polémica llamada telefónica provocaron su caída, convirtiendo su mandato en el más corto de la historia de la República Federal de Alemania.
Por Nils Hartung
Un comienzo accidentado
Wulff alcanzó la mayoría absoluta en la Asamblea Federal sólo en la tercera votación, tras unas nueve horas de debate. La oposición había propuesto al independiente Joachim Gauck, candidato del SPD y Los Verdes, quien más tarde sucedería a Wulff y recibió también numerosos votos de la CDU/CSU y el FDP. "Hubo, sin duda, muchas circunstancias desafortunadas que nos empujaron a pasar de la política partidista a este cargo tras la dimisión de Horst Köhler", recordó Wulff en una entrevista con NDR.de en 2020.
Integración: el tema que lo lanzó al centro de la polémica
En octubre de 2010, Wulff pronunció un discurso que se convirtió en el emblema de su presidencia: "El islam también forma parte de Alemania", durante la celebración del 20.º aniversario de la reunificación en Bremen. Al mismo tiempo, instó a los musulmanes del país a intensificar sus esfuerzos de integración. El discurso desató un amplio debate social y marcó temporalmente su agenda, aunque pronto otros asuntos eclipsarían este tema.
El escándalo del préstamo y el coche de juguete
Todo comenzó en diciembre de 2011 con la revelación de un préstamo de 500.000 euros para la compra de una casa unifamiliar en Großburgwedel, cerca de Hannover. Tres años antes, cuando Wulff era ministro presidente de Baja Sajonia, la esposa de un empresario amigo suyo de Osnabrück le concedió ese préstamo privado. En el parlamento estatal de Baja Sajonia, Wulff ocultó la operación cuando se le preguntó sobre su relación con el empresario.
"Se cruzó el Rubicón"
Al enterarse de que el periódico Bild investigaba el caso, Wulff llamó al entonces director del tabloide, Kai Diekmann, el 12 de diciembre de 2011. Diekmann no contestó; el mensaje dejó una nota de voz en la que Wulff declaraba: "Se cruzó el Rubicón". Más tarde, Wulff alegó que sólo le preocupaba el momento de la publicación, no la noticia en sí. La Frankfurter Allgemeine Zeitung informó del llamado, desatando una tormenta mediática.
Escalada de la presión mediática
Se desató una avalancha de reportajes y comentarios sobre presunta interferencia en la libertad de prensa, viajes pagados a casas de amigos empresarios y el uso gratuito de vehículos, incluido un coche de juguete para niños. Wulff pidió disculpas por no haber mencionado el préstamo en el parlamento estatal y por el mensaje dejado en el buzón de Diekmann, pero el daño ya estaba hecho.
Dimisión y debate sobre la pensión honoraria
La investigación por sospecha de corrupción se intensificó y la Fiscalía de Hannover solicitó levantar su inmunidad. Un día después, el 17 de febrero de 2012, Wulff renunció al cargo de presidente federal. Inmediatamente surgió otro debate: ¿debería percibir la pensión honoraria destinada a ex presidentes? La Oficina del Presidente Federal consideró que la renuncia tenía motivos políticos, una interpretación controvertida. Finalmente, Wulff recibió la pensión de aproximadamente 240.000 euros anuales de por vida.
Juicio penal y absolución
El 14 de noviembre de 2013 comenzó el primer juicio penal contra un ex jefe de Estado alemán, ante el tribunal de distrito de Hannover. Wulff rechazó la oferta del fiscal de cerrar el proceso a cambio de 20.000 euros y también declinó la propuesta del juez de detener el proceso bajo condiciones. Buscaba una "absolución impecable" y, tras poco más de dos años, el tribunal lo absolvía, rehabilitándolo legalmente.
Vida privada y relaciones familiares
Los años posteriores estuvieron marcados por turbulencias personales: divorcio, reconciliación y nueva separación de Bettina Wulff. La pareja, antes favorita de la prensa sensacionalista, desapareció de los titulares. En 2020, Wulff confesó a NDR que había aprendido a alejarse de asuntos privados, amistades y conflictos familiares.
Actividad actual: abogado y patrono
Hoy Wulff trabaja como abogado en un despacho de Hamburgo y desempeña varios cargos honoríficos, como presidente de la Asociación Alemana de Coros y patrono de la Sociedad Alemana de Esclerosis Múltiple. "Me alegra que el contenido de mi mandato vuelva a ser el foco y no solo los escándalos de los últimos meses", afirmó en retrospectiva.
Reconocimientos y ciudadanía honoraria
En abril de 2022 recibió la Medalla del Estado de Baja Sajonia, entregada por el primer ministro Stephan Weil (SPD), reconociendo su legado de más de una década como ministro presidente del estado. En junio de 2022, la ciudad natal de Osnabrück le concedió la ciudadanía honoraria. En el discurso de entrega, el presidente federal Frank‑Walter Steinmeier destacó la frase de Wulff "El islam también forma parte de Alemania", recordando los debates con tintes racistas y anti‑musulmanes que sus palabras generaron.