Figuras Históricas

Raoul Wallenberg y su rescate de los judíos en Budapest

El contexto de Hungría en 1944

A principios de 1944 Hungría todavía estaba relativamente escasamente afectada por las deportaciones a los campos de concentración. El país se había convertido en un refugio protegido para judíos de toda Europa que huían del nazismo. Todo cambió radicalmente en marzo de 1944, cuando la Alemania nazi ocupó el territorio para impedir que el gobierno húngaro buscara una armisticio con los Aliados y la Unión Soviética.

El nuevo gobierno, encabezado por Adolf Eichmann, miembro influyente de las SS, se encargó de aplicar la Solución Final. Bajo su supervisión, más de 400.000 judíos fueron enviados a Auschwitz en julio de 1944; en Budapest quedaban todavía unos 200.000 que permanecían bajo amenaza.

Eichmann, obsesionado con la aniquilación de los judíos, organizó la deportación masiva pese a la inminente llegada del Ejército Rojo.

El Grupo de los Cinco

Para contrarrestar al monstruo nazi, se activó una fuerza internacional conocida como "Los Cinco de Cinco". Representaban a los países neutrales presentes en Budapest: Suecia, Suiza, España, Portugal y el Vaticano. Su misión era intentar rescatar a la mayor cantidad posible de víctimas de los nazis.

En julio de 1944 el rey Gustavo V de Suecia envió a un enviado especial a la ciudad: Raoul Wallenberg.

Raoul Wallenberg llega a Budapest

Raoul Wallenberg, nacido en 1912, era un empresario y diplomático sueco de 32 años, proveniente de una familia industrial adinerada. Fue enviado como secretario de la Legación sueca con la tarea "simple": frustrar la Solución Final en Hungría salvando a la mayor cantidad posible de judíos.

Al llegar, Wallenberg compró alrededor de treinta edificios con estatus extraterritorial, los declaró bajo inmunidad diplomática y los adornó con letreros falsos como "Biblioteca Sueca" o "Instituto Sueco de Investigación" y banderas suecas, creando los llamados Hogares de Suecia.

Raoul Wallenberg y su rescate de los judíos en Budapest

Estos refugios, situados mayormente en el gueto internacional donde se encontraban otras legaciones neutrales, albergaron hasta 15.000 personas en los últimos meses de la guerra, salvándolas de una muerte segura.

Las casas de Suecia y los pasaportes de protección

Gracias a su posición privilegiada, Wallenberg emitió documentos falsos, conocidos como "pasaportes de protección" o "pasaportes de seguridad", que identificaban a los portadores como ciudadanos suecos en proceso de repatriación. Estos documentos impedían la deportación y, bajo la amenaza del diplomático, los guardias nazis retiraban a sus portadores de los trenes de deportación.

Wallenberg utilizó su carisma y habilidades de negociación para crear una amplia red de contactos, que resultó crucial cuando en agosto de 1944 el gobierno húngaro autorizó la reanudación de las deportaciones.

El golpe del Arrow Cross

En octubre de 1944, el partido fascista húngaro "Cruz Flechada" (Arrow Cross), apoyado por Eichmann, tomó el poder mediante un golpe de Estado. En las primeras doce horas del nuevo gobierno, sus milicianos asesinaron a más de 300 judíos y, a partir del 20 de octubre, iniciaron redadas y deportaciones masivas, enviando a miles a marchas de la muerte hacia la frontera austríaca.

Raoul Wallenberg y su rescate de los judíos en Budapest

La lucha incansable de Wallenberg

Ante la creciente violencia, Wallenberg redobló sus esfuerzos. Desde el 16 de octubre de 1944, fabricó pasaportes de protección a gran escala, arriesgando su vida. No salía sin su revólver, cambiaba la matrícula de su coche y nunca dormía dos noches en el mismo lugar.

Sus pasaportes salvaban a alrededor de cien judíos al día. Como recordaba Edith Wohl, miembro de su equipo humanitario: "Nos dio coraje. Era tan intrépido que nos avergonzaba sentir miedo".

Su mayor arma era la información: saber qué casas del Arrow Cross serían atacadas y dónde se ocultaban los judíos capturados.

Raoul Wallenberg y su rescate de los judíos en Budapest

Con esa información evitó ejecuciones sumarias en la ribera del Danubio, liberó prisioneros y buscó guardias de confianza para proteger las Casas de Suecia.

En diciembre de 1944 Wallenberg había emitido más de 10.000 pasaportes de protección, superando con mucho los 4.500 autorizados oficialmente. El número oficial registrado fue, por supuesto, 4.500.

Desaparición misteriosa

Cuando el Ejército Rojo entró en Budapest a principios de 1945, Wallenberg se reunió con el mariscal Malinovsky acompañado de su chofer Vilmos Langfelder y tres soldados soviéticos. Los soviéticos, sospechando que su misión iba más allá del rescate de judíos, lo detuvieron bajo acusaciones de espionaje.

Después de varios interrogatorios, su paradero quedó desconocido. En 1957 la URSS anunció que había muerto de un infarto el 17 de julio de 1947, pero nunca se presentó evidencia concluyente. En 2016 Suecia declaró oficialmente su muerte, aunque persiste la teoría de que fue asesinado o enviado a Siberia.

Raoul Wallenberg y su rescate de los judíos en Budapest

Los descendientes de Wallenberg siguen luchando por la verdad y, en 2017, presentaron una demanda contra los servicios de inteligencia rusos exigiendo la apertura de los archivos.

Reconocimientos póstumos

En 1963 la Comisión del Yad Vashem otorgó a Wallenberg el título de "Justo entre las Naciones", la máxima distinción civil del Estado de Israel para no‑judíos que arriesgaron su vida para salvar a judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy es considerado un héroe nacional en Hungría y su memoria sigue viva en Budapest.

Fuentes

♦ Raoul Wallenberg: The Mystery Lives On – Harvey Rosenfeld

♦ The Force of Good – Marek Halter

♦ Wallenberg: The Missing Hero – Frederick E. Werbell y Thurston Clarke

♦ The Secrets of the Raoul Wallenberg Affair – Daniel Pierrejean

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