Figuras Históricas

Alfred Rosenberg, ideólogo nazi y artífice del Holocausto

Alfred Rosenberg, ideólogo nazi y artífice del HolocaustoCompinche de Adolf Hitler desde 1920, Alfred Rosenberg fue el principal ideólogo del Partido Nacional‑Socialista Alemán. Sus escritos, sobre todo su diario personal, revelan su papel decisivo en la concepción y ejecución del Holocausto, una participación que estuvo mucho tiempo subestimada. Rosenberg encarna al antisemitismo más virulento del partido y su incansable apoyo a la destrucción de los judíos perduró hasta los últimos momentos de la Alemania nazi. También organizó activamente el saqueo de obras de arte, particularmente en Francia. Ante el tribunal de Núremberg fue condenado a muerte y ejecutado colgado.

Un compromiso ardiente y precoz, seguido de una ascensión prodigiosa

Rosenberg es recordado como uno de los principales ideólogos del régimen nazi. Fue uno de los primeros miembros del Partido Nazi, ingresando en enero de 1919, incluso antes que Hitler, quien se incorporó unos meses después. Allí estableció una estrecha amistad con Hitler y se convirtió en uno de sus primeros compañeros de viaje. Esta cercanía y su entrega al partido le propulsaron meteóricamente. Tras dirigir el Völkischer Beobachter, el órgano oficial del movimiento, Hitler lo nombró jefe del partido en 1923, sustituyéndolo durante su encarcelamiento tras el fallido golpe de Múnich.

Alfred Rosenberg, ideólogo nazi y artífice del HolocaustoUna vez Hitler volvió al poder, Rosenberg ocupó múltiples cargos. En 1934 fue director de investigación del NSDAP, impulsando estudios etnográficos y arqueológicos en busca de rastros de la supuesta cultura germánica ancestral que, según él, debía ser la base de la identidad alemana. En 1938 creó el Instituto de Investigación de la Cuestión Judía, una entidad de propaganda cuyo objetivo era exponer y neutralizar la supuesta influencia judía en la cultura alemana. A partir de 1940, el instituto se encargó de organizar la confiscación de obras de arte judías; Rosenberg dirigió, por ejemplo, el incautamiento de las colecciones Rothschild, llegando a reportar a Hitler la captura de más de 20 000 piezas en 1943.

La marginación de Alfred Rosenberg

A partir de la década de 1940, la amistad entre Rosenberg y Hitler se fue erosionando. Surgió una fuerte rivalidad con Himmler y otros altos cargos nazis, y el pacto germano‑soviético dejó obsoleta su férrea postura anticomunista. En 1941 fue nombrado Ministro del Reich para los Territorios del Este ocupados, lo que marcó el inicio de su progresiva marginación. En esa posición debía aplicar el Generalplan Ost, un proyecto de reorganización racial de Europa del Este, y supervisar la administración de los países conquistados. Sin embargo, sus competencias fueron sistemáticamente usurpadas por Göring y Himmler, dos hombres que le guardaban una profunda antipatía. Hitler, cada vez más distante, dejó de respaldar a Rosenberg y sus ideas. Aislado, renunció en 1944. Fue juzgado en Núremberg, condenado a muerte y ejecutado.

Un teórico racialista y antirreligioso

En los años veinte Rosenberg, junto a Goebbels, se consolidó como uno de los principales ideólogos del partido. Elaboró una jerarquía de razas que colocaba a los arios y nórdicos en la cúspide y desarrolló una visión de la historia como un escenario de confrontación racial, en la que la decadencia de una civilización se explicaba por la supuesta corrupción de la identidad indo‑germánica mediante elementos semíticos. En su pensamiento, el antisemitismo estaba justificado por la necesidad dual de preservar la pureza de la raza alemana y defenderla de la “influenza judía”. Consideraba al cristianismo como uno de los instrumentos de esa influencia, una religión pervertida que, según él, había oprimido la identidad germánica y cuyo dogma del pecado debilitaba la voluntad alemana.

Intentó, sin gran éxito, instaurar un culto específicamente germano basado en el paganismo ancestral. No obstante, su rechazo al cristianismo no era absoluto; propugnó una “cristianidad positiva”, reinterpretada para servir a la ideología nazi y a su visión de la historia. En este marco presentaba a Jesús como un miembro de la comunidad nórdica opuesta al judaísmo. Su enfoque intelectualista del nacionalsocialismo, a veces desconcertante para sus compañeros, contribuyó a su aislamiento dentro del régimen.

El diario de Alfred Rosenberg

Se trata de un documento excepcional. Muy pocos líderes nazis mantuvieron un diario, y el de Rosenberg, principal ideólogo del nacionalsocialismo, es especialmente valioso. Fue el único de este tipo que permaneció inédito hasta su reciente publicación. El manuscrito se presentó en los juicios de Núremberg, donde Rosenberg fue juzgado y condenado, y luego desapareció, custodiado por uno de los magistrados. Redescubierto el año pasado, su publicación resulta esencial para comprender, desde la propia perspectiva del hombre que inspiró gran parte de la política de Hitler, la lógica del régimen.

Rosenberg ocupó numerosos cargos de relevancia en el aparato nazi. Fue encargado por el Führer de estructurar la organización del partido, escribió libros de amplia difusión y viajó por la Europa ocupada impartiendo conferencias sobre la ideología nazi, la necesidad de someter a la Iglesia católica y su visión de la historia, sin olvidar su obsesión antisémita. En julio de 1941 fue nombrado Ministro de los Territorios del Este ocupados, donde trabajó en la implementación ideológica de la política de ocupación, haciéndose responsable de los horrores perpetrados en Europa del Este.

El diario resulta fascinante porque permite adentrarse en la mente de Rosenberg, seguir la evolución de su pensamiento y su fanatismo. Demuestra que jugó un papel importante en la política exterior nazi, sobre todo en los Balcanes y los países nórdicos. Además, ofrece detalles de la vida cotidiana de los máximos dirigentes nazis: Rosenberg almorzaba con frecuencia con Hitler y organizó el saqueo sistemático de obras de arte y patrimonio cultural en toda Europa ocupada, destacándose su acción en Francia, donde se robaron alrededor de 100 000 piezas. En sus páginas relata con orgullo este gigantesco robo organizado.

El diario también aporta información valiosa sobre la situación en la Francia ocupada. Rosenberg estaba obsesionado con Francia, a la que consideraba el “enemigo hereditario” de Alemania, y describe con entusiasmo la satisfacción que le producía pronunciar discursos ante los oficiales alemanes reunidos en el hemiciclo de la Asamblea Nacional.

Bibliografía

Alfred Rosenberg, Diario 1934‑1944. Presentado por Jürgen Matthäus y Frank Bajohr. Flammarion, septiembre de 2015.

Understanding Nazism, de Johann Chapoutot. Tallandier, 2018.